MATAR UNA ARAÑA

En el imaginario de los niños, esto lo digo para relajar a más de un adulto, la araña es el símbolo de lo malo. La maldad peluda con ocho patas que te mira con esos ojitos que no puedes ver. Si es chiquinina, porque te puede picar; si es grande, porque te puede picar más. El caso es que, haga lo que haga, teja lo que teja, está jodida.

Y es curioso que sea la que destile hebras. Hilandera salvaje, teje la trama de su vida y de la muerte de sus víctimas. Prodigiosa metáfora.

Me viene a la mente la facilidad que tenemos para matar a tan diligentes bichitos cuando veo en los noticiarios la muerta habitual a manos de su pareja, que luego se suicida. El pensamiento más redundante es que se suicide primero y que deje a la señora. Pero no: Esto de matar tiene una componente de estupidez mucho mayor.

Y es que, si una araña te da miedo, la matas. Pero, ¿y si aparece otra? ¿No se había acabado el miedo con la muerte de la primera? Y te das cuenta de que no. El miedo instintivo, aprendido, permanece instalado a pesar de haber hecho lo que se supone que te tranquiliza.

Creo que matar no es la solución. ¡Acabáramos! ¡Astuto! Podrías decirme. Y sí: He llegado a una conclusión que es a la que muchos llegan sin pensar en arañas ni telas. Y el suicidio del asesino tampoco soluciona nada pues pasa por un proceso de consciencia al que nunca nos sometemos, pues pondría en duda nuestras convicciones. Los machotes no podemos tener dudas y, nuestras parejas, son nuestras. Y punto.

Lo preocupante del asunto es que se ha institucionalizado un modo de relación que desconoce la salud. Roles viciados en relaciones viciosas que en nada dignifican a ninguna de las partes.

Por ello, propongo dialogar. Es mucho más edificante y menos lesivo. Si las relaciones no funcionan, no pasa nada: Se terminan y se reconstruye la casa propia. ¿Es la situación más deseable? Si, si lo que nos espera en adelante son gritos y desprecios a quien fue sujeto del amor. Reconocer la autonomía y respetabilidad de la pareja y recomenzar, que hasta ahora, poco hemos hecho.

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