CHAPAPOTE

Lo bueno y lo malo es relativo. Depende siempre desde dónde se mira. Perdón por lo burdo del comienzo: No pretende ser una sesuda disertación. Es la resulta de la observación.

Y, a partir de ella, me atrevo a afirmar que todos queremos a nuestra madre, respetamos a nuestro padre y, la teoría, dice que la familia es pilar fundamental de nuestra sociedad.

Eso está muy bien. Pero cada vez observo más, en los adolescentes, un trato de desprecio chulesco a las chicas. Me resulta casi madrileñamente tópico. Pero lo malo es que las mozas admiten a trámite tan denigrante trato. Así, las relaciones parten viciadas, tóxicas, deformes… Y si un grupo de chavales se comunican con un 89% de tacos cuando se hablan entre ellos, las chicas se gritan como si estuvieran una enfrente de la otra en el campo de El Sardinero, te das cuenta de que hay algo rarito.

Y de la hipersexualización de las relaciones hasta la bajeza más iletrada se instalan en el modo de relacionarse. Y, tras consumir pipas, fumar y tirar las latas de bebidas energéticas en el popular suelo, nos quitamos los taconazos y nos ponemos las babuchas, que ya duelen los pies (tan real como la vida misma) y compramos dos euros de churros.

Y soñamos con una madre cariñosa, un padre atento, educados ambos; pero uno mira lo anteriormente descrito y se pregunta si eso es posible: Si una vida en común será capaz de crear, por espontánea generación, actitudes sanas y constructivas en un ambiente familiar.

Porque ninguna actitud nace del barro: Se mama en donde se cría uno. No digo que no sea posible el cambio: Creo que, hoy por hoy, es complejo que, de relaciones estereotipadas, nazcan ejemplares ciudadanos. Soy de la opinión de que una sociedad vacía de contenido y plena de maquillaje es violenta en su germen y manipulable en su genoma.

Y, como el chapapote, el vacío y el analfabetismo, tanto social como cultural, impregnan toda la existencia: Te ahoga y te iguala: Apestas; y, deformado, te hace uno con la orilla: La arena y los que como yo están embadurnados, nos asociamos en negra cultura, hermanados por la pegajosa cutrez…

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