FUI

Cuando las mujeres dejaron de ser individuas estúpidas que sólo fastidiaban me pareció raro. ¿Cómo era posible que ayer fueran eso y ahora eran poseedoras de una casi gravitatoria atracción?

Mudo. Recuerdo la mudez ante quien, en la profundidad de la adolescencia, me impedía articular palabra. Y me di cuenta de que, por muy listo que fuera, no servía de nada. El tiempo se detenía. Quieta, el planeta giraba para que no se cansara caminando: Sólo simulaba hacerlo.

Y soñaba. Fabulaba que, en Frikilandia, había conversaciones interesantes. Que no hacía falta ser guapo ni castigador para poder entablar diálogos. Sueños eran y allí fenecieron.

Ante parejas que se paseaban ufanas ante los condenados a la soledad, yo pensaba que ella sería el complemento que haría de mí alguien mejor. Pero lo mejor brota de dentro hacia fuera. La pintura solo tiñe, pero no transforma.

Ahora que lo recuerdo con el verdín del tiempo; en este instante en el que sólo queda una débil mueca figurando sonreír, me siento afortunado.

Fui ávido lector de enciclopedias, solitario jinete de bicicletas sin frenos. Soñé planetas, galaxias y nebulosas con los colores inconcebibles del vacío. Fui…

Diseñador de imposibles relaciones, soñador de besos estériles, rastreador de inexistentes huellas porque te estaba buscando y ni siquiera sabía si existías…

Y no fue la dama del lago ni la mitológica diosa Venus. Eres tú la que me acogió y me besó porque quisiste. No hubo magia. No hay magia: Sólo tú.

Y el planeta giró de nuevo para que pareciera que tú caminabas…

Y mis errores fueron oportunidades. Mis mentiras, piedras para tu pared. Tu misericordia, mi redención. El cielo, tu abrazo.

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1 respuesta

  1. Me gusta la forma en la que escribes, mil gracias, proseguiré leyendo tu weblog.

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