VENENO

La Corte Penal Internacional está que se sale. Uno de los amigos de Karadzic y Mladic se suicidó delante de los jueces al comunicarles, los últimos, el veredicto por las atrocidades cometidas bajo su mando. ¡Qué espectáculo! ¡Qué valor demostró el militar, al que se le supone por serlo, al esconderse tras un veneno para no arrostrar la consecuencias por no negarse a matar inocentes! ¡Y no lo tuvo para acatar de una forma consciente, las consecuencias de los actos que lo llevaron a la corte!

Machotes que, enfundados en el traje de matar, deciden sobre quién y quién no ha de vivir; hombretones de mirada difusa, con alcohol en las venas, incendiando fosas comunes; estos valientes, héroes de hordas compuestas por diminutos homúnculos que crean su olímpica historia a partir de cimientos y jardines sembrados de cadáveres, sois unas nenazas.

NENAZAS.

Ser valiente cuando tu supuesto enemigo está de rodillas ante ti pidiendo la clemencia (no creo que sepan lo que significa la palabra clemencia) que nunca tendrá, es fácil. Pero tener lo que hay que tener para admitir los actos pretéritos e implorar misericordia, supone un esfuerzo por asumir el dolor sembrado, abonado y cosechado en los campos de la cobardía.

Por eso, estimados torturadores, cobardes lamebotas del poder que nunca estará en el estrado de los acusados pues os tienen a vosotros para poner el culo, debo recordaros: Muchos antes que vosotros usaron el veneno para tener el detestable placer de morir por vuestra propia mano antes que reconocer que os equivocasteis.

Tanta paz llevéis como paz dejáis.

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