LA REALIDAD RETRATA AL HOMBRE

Según voy conociendo las noticias, me doy cuenta de que no son nuevas: Son un reflejo del modo de percibir la realidad del hombre. No sólo del que existe hoy en día: Es imagen y semejanza del hombre de cualquier edad, cualquier tiempo.

Y, la metáfora más brutal que me están clavando en las retinas, adhiriendo a mis oídos, es la insólita capacidad que puede tener un ser humano para sentir placer con el dolor ajeno. Lo llaman enajenación; pero, cuanto más escucho, más me doy cuenta que el salvaje, que nunca es bueno, vive aprisionado por la educación. A la menor oportunidad, saca a pasear sus babas y garras por las calles y campos.

Las guerras son la sinfonía de todas las maldades. En ellas, aparecen las cuerdas, de las que cuelgan las víctimas; los arcos no frotan: Matan con su tañir. Los metales urden su frontera para que nadie pueda escapar. La percusión marca el compás y los coros entonan ayes y lamentos inenarrables: Tantas veces oídos, tan repetidos… Y la obra, con todos sus movimientos, pretende ser un acto de honor, una victoria sobre el mal. (según cuente qué el ganador)

Y la guerra de guerrillas es lo mismo, pero a nivel doméstico: Por poner el más abyecto de sus exponentes, hablaré de la violación. Ese placer que experimentan algunos al obligar a una mujer: Desgarrar su vientre, lacerar su voluntad: Golpear sus gritos hasta acallarlos. Mientras, Hyde goza, braguetero y bajoventral, con toda la violencia generada, el horror sembrado, el asco sentido.

Y soy incapaz de concebir cómo alguien puede sentirse poderoso al violar, incluso matar a una mujer: Cómo hacer de un ser humano un bulto de carne para satisfacer una pulsión.

La violación está al alcance de todos pues, aún hoy, la mujer es un agujero prescindible pero deseable. Lo más lamentable de todo es que la música machacona que taladra nuestros sentidos sigue vendiendo el producto con shorts e insinuaciones que nada tienen que ver con las veneradas madres, mujeres respetables, ni con las hermanas, que nadie las toque: Son las otras: Las otras la que están en la lista de posibles, y tan brevísimos placeres;

Plañideras: Entonad vuestro llanto. Llega el pulpo macho, frustrado y brutal, involucionando en el siglo XXI.

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