HARTO

Estoy harto. Harto de morir. Hastiado de vivir esperando. Asfixiado. Pútridos los besos, viejos los abrazos. Fotocopiadas sonrisas, aptas para todos los públicos.

Y tengo que vagar por el Edén, bajo la maldición de Tántalo, quien comer no podía los frutos, ni beber del agua: Contemplar la belleza y suponer, quizá recordar cuando parecía que caminaba pareada mi ilusión a la suya.

Ahora sólo son canciones que suenan a radio cuando nacieron sinfonías. Versos renacentistas, altisonantes, imagen de la divinidad que los alumbró: Son sólo caracteres impresos en humo, vino esparcido en el suelo, mezclado con los vidrios de la copa que cayó de sus manos.

Nunca fue tan despreciable la acepción de amigo, de hermano. Nunca dolió tanto tan efímera distancia, tan profunda fosa, negra sima.

No quiero sobras. Lo quiero todo.

Estoy harto de las migajas que caen de la mesa de mis amos.

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