PRUCÉS

Ahora que ya está menos de moda; ahora que cada uno se busca la vida como pueda para justificar tanto sinsentido, voy a volver a escribir sobre el tema que ha insultado la inteligencia de todos, menos de los que lo defienden como si de una elección divina se tratara: El Prucés.

Una cosa que se han sacado de la manga los tocados por el dedo divino de San Jordi, uso este nombre porque empatizo con el medio, y que defienden como si de la Tierra Prometida se tratara.

Para mí, lo más sorprendente es como estrangulan la palabra legalidad hasta que parece que están diciendo bichisuás.

Evidentemente, no se corresponde con la realidad, pero distorsiono un poco para hacerlo más visualmente reconocible (como hacen ellos). Dicho esto, afirmo que pretenden crear una legalidad basada en la desobediencia a la legalidad establecida exigiendo respeto para la suya mientras pisotean la anterior. ¿Me he explicado?

Por supuesto, no se pone en cuestión si es posible todo lo que profetizan: En ningún momento dudan de que van a ser la nación más rica, más fértil, más divina de todo el patio europeo. Basados en números tomados de sus propios cálculos, basados en sueños revelados por el anteriormente mencionado Jordi, les importa un pito si el nivel de vida, sin haber empezado a jugar, ya está descendiendo y que no hay perspectivas de que vaya mejorando según van…

En el evangelio por ellos propuesto destaca un versículo: “Desobedeced las leyes humanas hechas por perversos humanos. Los designios y el destino de nuestra nación, basada en mentiras históricas y robos a mano armada, son las luminarias de vuestra miseria. Pero confiad: Nosotros, mientras vosotros os arruináis, seguiremos buscando vuestro bien desde un país sin tratado de extradición a costa de las arcas que estáis pagando vosotros”

Pero tranquilos. Esto lo escribe un bípedo implume que no nació a los pies de Montserrat. Nunca comprenderé el sentimiento de ser elegido por la historia para liderar la dignidad de todos los oprimidos de la tierra.

Pero que aún tiene capacidad de pensar por sí mismo.

(mi más profundo respeto para todos los catalanes que no hacen de la identidad una lanza contra el resto del mundo: Que nos hablan de dignidad sin fractura, de dignidad sin conflicto)

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