COMPRENDIÓ

La justicia o su ausencia es una cuestión de aprendizaje. Parece una estupidez, pero es alejarse del hecho, tener en cuenta las variables y no perder el norte: Que es que la justicia se aplica y es parte de la sociedad en la que vivimos. Su ausencia es el hecho más notorio.

Temo ser espeso. Pero a una injusticia no podemos dar una igual y de sentido contrario. Ha de nacer de las convicciones que fundamentan nuestra escala de valores. Y la lucha, sólo se establece desde uno, consigo; y, de la resulta, nace una nueva situación que muta el ambiente. Y así…

Todo esto a santo de la supuesta permisividad de Dios para con la maldad que azota a nuestro mundo. Y me atrevo a afirmar que Dios lo está haciendo muy bien. Dios comprendió que sólo cuando sus hijos aprendieran a ser hermanos, se harían presente la justicia, la fraternidad y todo lo bueno que sabemos nace del corazón de un padre creador. Durante eones practicó la justicia divina y separó las ovejas de las cabras. Ahora no las separa: Confía en el aprendizaje para el que todos y cada uno de nosotros estamos preparados.

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