IMPUNIDAD

Hacía tiempo que no escribía sobre los actores del secesionismo catalán. Pero no puedo sustraerme a su magnetismo, su increíble capacidad para captar mi atención.

Después de la espantá de Puchdemón y su séquito, la antisistema devenida en lúk pijo con apellido de ángel y la prima del monologuista, veo cómo los adalides de la libertad no tenían calculado certeramente el algoritmo de la independencia. Creían que lo conseguirían y que no habría consecuencias en caso contrario.

¿Será que los educaron en la premisa de que, quien se engaña a sí mismo, es capaz de engañar al resto del universo? Quizá pensaron que ellos eran inmunes a la acción de la justicia pues su causa era la más noble. Lo complejo de tan estúpido pensamiento es que parten de una premisa artera: No hay otra verdad que la mía y todos habrán de subyugarse a ella: Maravillosamente fascista; o, por qué no decirlo ya que les gusta tanto mencionarlo, franquista.

Magnífico. Incurrimos en los errores que denunciamos pues no aprendimos de la historia. Lo peor es que, al manipular la inocencia de los pueblos, estamos malversando la capacidad que todo colectivo tiene para cambiar su realidad.

Por lo tanto, deduzco que creían estar por encima del bien y del mal bajo los que estamos el resto del mundo. Al no conseguirlo, los niños héroes se enfadan y se marchan a eludir la consecuencia de sus actos. Y lo llaman exilio cuando es irresponsabilidad, cobardía al fin. Era la consecuencia lógica al saltarte a la torera todas las buenas praxis.

Me pregunto quién pagará los platos rotos. Y no sólo los platos: ¿Quién paga las facturas de unos huidos de la justicia que viven a todo tren en países donde el nivel de vida es altísimo? ¿Son pagos por sus servicios? ¿Tendré que hacerme secesionista para vivir de puta madre del cuento fuera de la madre patria?

O, como piensan algunos malpensados, vivirán con cargo al dinero que han sustraído del erario de todos los catalanes. Sea como sea, siento vergüenza ajena cuando permutan palabras: Cobardía por coherencia, huir por exilarse…

No existe la impunidad ni los fantasmas: Tarde o temprano, te alcanzan.

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