COMO MUJER

¿A quién benefició un relato como el del independentismo? ¿En qué momento se habló de los problemas reales que tienen los catalanes? ¿Realmente cambiaría tan sustancialmente la realidad de los habitantes de las masías y los barrios del Llobregat como para generar una guerra, sorda y fratricida, en nombre de lo bueno? Quizá no sea en nombre de lo bueno. Es posible que sólo fuera una quimera inventada por los de siempre, los que tienen asegurado las viandas de muchos días; en este sentido, recuerdo el discurso de un amigo hablándome sobre el poder: Me contaba que los que siempre ha tenido recursos, no necesitan meterse en política, pues ya tienen capacidad para influir… Pero la experiencia nos demuestra que el poder corrompe. Las ideas, las buenas incluso, se oscurecen con el chapapote del poder. Y que ningún cambio que verdaderamente sea bueno para todo un pueblo, nace de los despachos enmoquetados, aislados de la realidad y al amor del poder y sus lacayos. Por eso me cuesta pensar en todos los que hoy están en la cárcel o van a ser encarcelados por el independentismo catalán. Es la consecuencia lógica de sus actos. Como le dijo la adolescente a su padre, “estoy un poquito embarazada”; el fruto de los actos que ahora intentan maquillar, pues dicen que los que atacan a sus líderes están yendo en contra de la ley europea, cuando han sido ellos los violadores de las leyes y han tejido otras como si de un traje a medida se trataran. Lo siento. Una estafa piramidal se destapa y hay responsables y responsabilidad jurídica que deviene en pagos compensatorios; a un mantero se le puede detener por vender copias piratas de cualquier producto: Incluso por ser un sinpapeles. Pero piratear con la ley, ser un filibustero al servicio del sinsentido y la división, malversar el poder otorgado buscando utópicas repúblicas, sin una verdadera vocación de servicio, es un insulto: Los discursos que pretenden revertir los actos que nos traen a este hoy no buscan el bien de todos los catalanes: Sólo salvar el culo de quienes han querido irse de fiesta y que la pagaran otros. Los catalanes no se merecen los cuarenta ladrones que hoy lloran como mujeres su suerte ante la justicia por no haber sido lo suficientemente hombres para defenderlo en buena lid. (*) (*) Parafraseando a Aixa, madre de Boabdil el chico.

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