POLVO DE LÁGRIMAS

Hundido. Ahogado entre pulmones. Encarcelado de por vida tras los barrotes, de costillas hechos, late el corazón de piedra. Transmutado a tan ígnea textura, bombea sangre hecha arena. No hay aneurismas en el torrente. Hay sangre en el sólido fluir del la que nunca hubo de ser semilla rocosa. El flujo se asemeja a las coladas de lava manando de la caldera de un volcán.

Y es la tristeza la piedra filosofal que convirtió el hemoelemento en sal; en sal y en arena silícea, que arañaba mis arterias y taponaba mis pulmones. Asfixiado por la apnea de tu ausencia; encadenado a la espera del regreso de tu voz gritando mi nombre, exhortándome a salir de la tumba en la que me dejaste….

Mis párpados chirrían cuando se deslizan sobre mis cuarteados globos oculares. Se golpean cuando se encuentran pariendo una fútil oscuridad. Y quiero llorar. Pero de mis ojos sólo brota polvo de lágrimas.

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