SIMPLES

Tras la estupidez vista en el encuentro del siglo entre Zanahorio Trump y Enanito Cohetero Norcoreano, vuelvo a reflexionar sobre la naturaleza humana; tan sorprendente, tan maravillosamente increíble… Y, al mismo tiempo, tan predecible.

El norcoreano, y toda su familia desde que detentan el poder, se han dedicado a masacrar a su pueblo en nombre de lo bueno: De lo bueno para él y sus coleguitas. Zanahorio man, son su escaso vocabulario, vuelve a tuitear estupideces mil. Entre otras, evalúa al estadista bajito como un gran hombre. No se dan cuenta, ni el chiquitín ni el zampamburguesas, que ellos pasan por la historia: Que no la hacen. Fanfarria de mierda aplaudida por los mamporreros de ambos bandos: Con lágrimas de emoción, observan el épico encuentro…

Y aún habrá gente que crea que se ha dado un paso hacia la paz. La Humanidad tiene el defecto de buscar la Entropía y, entre las atribuciones de tan desconocida propiedad, está la desmemoria. Ninguno de los dos buscaba lo que se publicitaba: Querían dar consistencia a su descerebrada forma de gobernar, vaciando el significante del encuentro de significado real.

A los norcoreanos les da igual lo que pasa: Seguirán igual de hambrientos y jodidos mientras esté el chinochiquitito y gordo. A los norteamericanos de bien se les hace el culo pecsicola viendo como su fronterizo, y siempre devoto de Príapo, presidente hace gestos como si supiera qué significan, mueve los labios, como si supiera hablar y estrecha manos con insultante desconocimiento de su significado.

Los dos simples seguirán en el poder mientras nadie hace nada por quienes necesitan ayuda. Lo que pienso es que, los que padecen sus desmanes, son los que los colocan en el poder, con ayuda de los que piensan ganando.

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