TACHITO

Recordando los tópicos de nuestra España, me vino a la memoria un chiste: “Dos alienígenas que aterrizan en Badajoz y, por azar, se encuentran con un tricornio de la Guardia Civil. Se preguntan qué sería tal artefacto y, elucubrando, uno se lo coloca en la cabeza y le dice al compañero: No sé qué será esto, pero me están dando unas ganas de darte una hostia.”

Cuando tocas el poder…

Y porqué. Pues porque la historia se repite inexorablemente. Creen los hombres que la historia no sirve para nada; pero su conocimiento nos libra de la repetición: O no.

Y aquí estamos: Contemplamos cómo el comandante Ortega se ha transmutado, con la ayuda de los de siempre, en el dictador al que el Sandinismo derrocó. Por el bien del pueblo, se les masacra para que el poder siga residiendo en el que derrocó al dictador para, ave fénix, resurgir de sus cenizas, con otro nombre, pero el mismo objetivo.

Hoy, como antaño, necesitamos un “General de Hombres libres”, un nuevo Sandino; o poemas de Ernesto Cardenal; o quizá no necesitemos a nadie pues parece que la semilla de Caín está depositada en todos los corazones nacidos bajo Tonatiuh. Todas las mitologías hablan de luchas entre Bien y Maldad, representando la lucha brutal que reside en todo hijo de Tonantzin.

Y la mitología de Nicaragua abre las puertas de su averno particular para escuchar a Tacho y a su hijo Tachito descojonarse de risa al ver cómo la podredumbre ha culminado su esfuerzo, ha cumplido su misión.

Lloran las abuelas recordando el dolor que hoy lloran las madres cuando ven sus hijas morir en las calles.

Y los tiranos no comprenden por qué no pueden seguir haciendo su voluntad a costa de los más pobres que, como siempre, tiñen con su sangre las aceras, los ríos y los ojos de los bienpensantes que aplauden la represión en nombre del orden y la ley.

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