PETLAND

Pero, ¿cómo te atreves a decir esas cosas? ¡No tienes corazón! Puede que no lo tenga: Pero tengo estómago. Y, con la que está cayendo, lo tengo revuelto del todo. (ahora, como en las películas, toca rebobinar para saber por qué he comenzado así…)

Como decía el humorista, “estaba yo en la molicie de mi palacio…” cuando, zapeando, vi un programa de animales. ¡¡¡¡¡Y es que son supermonos, de verdad!!!!! ¡Tan pequeñitos, tan bien peinaditos, con sus problemas afectivos, ladrando, rebuznando quejas y alegrías a partes iguales: Dando su cariño gratuitamente: Se me enternece el corazón…

¡Y una mierda se me enternece! Escuchas cómo los dueños de animales tan variopintos como una Constrictor albina o un tigre blanco de Siberia hablan de ellos como si fueran de su familia: ¡Como si fueran de su familia! Y sí: Son de la familia pues comparten el mismo espacio vital con los hijos, a veces, durmiendo en las camas de los dueños, comiéndose el 20% del presupuesto familiar, sacando a pasear a sus amos…

No. No puedo quedar impasible ante la reversión del pensamiento que hizo de los animalitos, como un cerdo vietnamita, pasaran de ser alimento a animales de compañía. ¡Qué delicia ver cómo un dragoncito de Komodo se come una cabra mientras su dueña se le caen las lágrimas de felicidad! ¡ Mira que bien me come! Tranquila: No tardará en comerte.

Y es que son como nuestros hijos: De hecho, sustituyen a los hijos pues la sociedad ha impuesto la tiranía del tiempo productivo, donde no podemos tener hijos porque hay que tener un piso en la playa (o lo que proceda en cada caso) Y sí: Es cierto. Cambiar los pañales a un bebé es un asco y una esclavitud. Recoger las cacas de un Canis Familiaris, antiguo Canis Lupus, recién puestas y calentitas no da asco: Nada, nada. Pero es que los queremos tanto, nos dan tanto amor: ¡Qué quieres que te diga! Deja de dar de comer a tus mascotas, ya verás el cariño que te profesan. No deja de ser una transacción afectiva. Y muy potenciada por el ambiente circundante, que hace buena la infamia de recoger crías humanas muertas en las orillas de Libia y llorar la muerte de delfines blancos en San Francisco, con su puente y sus cositas…

¿Me gustan los animales? ¡¡Sí!! ¿Quiero que sustituyan en la escala emocional a mis iguales? ¡No! Todos somos criaturitas del Señor. Pero creo importante tener en cuenta todos los escenarios, comprender todos los factores. Y colocar, cada cosa, cada ser en su lugar.

PD. “Cuanto más conozco a los hombres, más me gusta mi perro”. Pero, ,como dice Mafalda, falta la opinión del perro.

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1 respuesta

  1. Jose dice:

    Gracias Chito. …a contracorriente.

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