CORTAS

Medias mentiras, verdades a medias son. Y, como el dicho refiere, las medias, ni para las piernas.

El beneficio de la mentira tiene una rentabilidad muy baja y trae consigo una devaluación: Unas pérdidas tan grandes que uno llega a preguntarse si valió la pena…

Y creo que no. No vale la pena. Por mucho que creas que es una buena idea, parte siempre de la deformación de la realidad para la consecución de fines que no son los que respetan la verdad de los demás: Es la oscuridad donde nunca hubo de haberla. De nuevo, un fracaso, una nueva petición de perdón, un propósito de enmienda que nunca llega porque siempre hay razones que a una parte le parecen lícitas. Y a la otra, suponen una inmensa frustración.

Los acuerdos se fragmentan, como los jarrones al caerse; recoges los pedazos, faltan partes del esmalte… Y las grietas no se borran: Quedan permanentes recordando que se confiaba en ti. Y volviste a fallar.

Las mentiras tienen las patas muy cortas. Con cada una de ellas, se acortan más. Y más… Y más… Cada vez más…

Y ya no hay verdad.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *