¿TE GUSTA QUE TE MIENTAN?

Reconozco que el hartazgo está haciendo mella. Las burlas a las que nos someten quienes nos representan, quienes nos lideran y sirven, son cada vez más burdas, procaces…

Quienes pierden el poder joden todo lo que pueden para desgastar públicamente al gobierno que ejerce. Como anteriormente hicieron los que ahora están en el poder. Es un juego en el que no importa el servicio a los que votan: Es la chulería de vivir a costa de, parásitos nemátodos…

Y digo yo que, haciendo un ejercicio de conciencia, a nadie nos gusta que nos mientan. Y lo hacen jugando con los márgenes de tiempo que contempla quien sabe que va a cobrar un pastizal por no hacer nada y mentirlo todo. Hipotecada la ilusión, corrompida la utopía, se busca la máxima retribución y a tocarse los coj…nes.

No importa la verdad. Importa imponer tu razón. Da igual si es cierto o no.

Y lo peor es cuando, en estos tiempos tan convulsos, una parte de la iglesia toma partido por una parte de la parroquia exigiendo la libertad de quienes vulneraron la legalidad o mintieron a sabiendas de que lo que hablaban eran fábulas (cuentos donde los irracionales animales hablan) increíbles.

A la altura de animales, echando perlas a los cerdos, los ministros del Evangelio han perdido el norte. Son servidores de todos, de toda la comunidad y no sólo de quienes reman a favor de la corriente. Eso es casi imperdonable.

No se puede ser servidor, en una comunidad, de la mitad. Tomar partido es olvidar a la mitad. Y no hay cuerpo dividido por la mitad que pueda sobrevivir.

Y mientras la lógica de la confrontación se va haciendo más fuerte, la cordura tiene puesta una camisa de fuerza, los pirómanos son bomberos y juegan con cerillas y gasolina mientras el Evangelio, preso de corazones enfermos, sobrevive siendo la cura en la oscuridad.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *