FENIX

Hoy asomará el sol de nuevo. Pero no hay nada igual en lo que ocurrirá a partir de hoy. Y es que, amigos míos, estamos ante la apertura de un nuevo curso escolar.

Soy de la opinión de que los que se dedican a la educación son las personas más afortunadas de la tierra. Tienen el trabajo de maestros. Sólo mencionarlo me llena de ilusión. Y es que tienen en sus manos la formación de todos los alumnos que, frente a ellos, les harán la vida imposible, les darán las más duras amarguras, las alegrías más inefables, los mocos colgando, los juegos como si nadie hubiera alrededor…

Y me atrevo a pedir algo: Daos por entero. Y digo que os deis porque es lo que va a construir el frágil esqueleto sobre el que se soportarán todos los eventos que irán construyendo las personas en que se están convirtiendo. Las materias las puede impartir un loro. Pero un maestro comunica lo que vive dentro de cada uno de ellos.

Así, marcaréis la diferencia entre quienes perpetran la educación y quienes la viven. Provocaréis el incendio que hará que la curiosidad se transforme en motor de aprendizaje, el trabajo en común, colaborativo, les hará conscientes de que pueden vivir solos: Pero que es mejor en compañía…

Cada alumno se hará antorcha. Y prenderá cuando llegue a su casa y, fascinado, cuente lo que su maestro les ha enseñado.

Y, cuando escucho que hay maestros quemados, pienso en el Ave Fénix: Cada día renace de sus cenizas y vuelve, totalmente nuevo, a surcar los cielos del saber, las cavernas y galerías del interior de los niños y a escribir la irrepetible historia de la educación desde el interior, la que se da por entero.

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2 Respuestas

  1. Judith dice:

    Gracias, Chito

  2. Juan dice:

    Gracias Jesús. Mucho ánimo y fuerzas a los maestros. Felicidades por tan preciosa labor.

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