TO BELIEVE

La nada. Partimos de la nada. Punto de inicio fantástico, democrático, fraternal. Igual para todos sobre el papel…

Y, a partir de ese momento, a decidir. En la medida de nuestras posibilidades, asumimos el riesgo de decidir y ser consecuentes con la decisión.

Y doy gracias por tal posibilidad. Pues mi vida es inimitable, intransferible, única… Dicen por ahí que somos las decisiones que tomamos. Y así lo creo pues tomamos caminos que decidimos en los términos que llegamos a entender.

Cuando vivo y cuando creo ocurre lo anteriormente descrito. Y hay que estar vivo para creer. La consecuencia de la afirmación es sencilla: Si no creo, no vivo.

Vale, vale… Mucha gente puede decir que mi sentencia es mentira. ¿Pero acaso no tengo que defender con alma, corazón y vida aquello que creo? ¿En qué me distingo de otros si mantengo cosas que luego no defiendo vitalmente?

Pues hala. Os invito a creer. En lo que os dé la gana. Pero creed. De ese modo, la coherencia vital será vuestro estandarte, cruz de guía, faro en la tormenta, fuego en la oscuridad… Un referente que sirva para no perderse.

(To Believe: Creer)

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