EL ESPERADO

Si lo piensas un poquito, eso de ser el hijo de Dios, el mesías, el salvador del mundo y de todos, no se… Más parece mitología que otra cosa. Y no me voy a volver imbécil pensando en cosas de éstas por no creer, que si: Sigo creyendo. Pero, tal y como yo lo veo, es un marrón muy grande. Ser el hijo del creador, consciente de todo y de todos, conocer pasado, presente y futuro… Piénsalo por un instante. Concepción virginal con visita de arcángel incluida. ¡Vaya pirueta reproductiva!; después, un embarazo que te permite ir de excursión por las montañas de Judea para visitar a la familia. El embarazo soñado por todas: Sin molestias. Un nacimiento en un pesebre, visita real sin protocolo alguno… Y la presunción de que eres el esperado, el que todos han aguardado durante cientos de años para restaurar el poder de Israel y todo eso… …capaz de dejar sentados a los sabios de Jerusalén con doce años. Y pasar muchos años totalmente desaparecido para comenzar una fugaz carrera hacia el estrellato estrellándose casi al final para lucir como una supernova al irse a los cielos. Para ser un hijo de Dios está guay. Pero yo también lo soy y no lo soy tanto. No hago milagros, no camino sobre el mar, no devuelvo la vista a los ciegos, la salud,… Si me comparo, casi salgo perdiendo. No deja de ser un triste chiste si me lo tomo, tal y como está, en la escritura. Soy hijo de Dios, pero parece que los hay más hijos que otros. Es por eso que me parece que la cosa no es tan así. El hijo de Dios, el poderoso, el que daba meriendas multitudinarias a bajo coste, ese, podría ser yo. Todos esos hechos que hacen que le supongamos poderoso fueron hechos por un hombre que se empeñó en creer: En vivir con esperanza. Que naciera donde lo hizo, bueno. Que se hablara de él mucho tiempo atrás, vale. Pero, quizá y sólo quizá, estaban hablando de ti y/o de mí. Cuando tu vida, o la mía, empezara a ser coherente con un plan en el que todos los hijos de Dios están preparados para hacer lo relatado en el Nuevo Testamento, estaríamos ante el mesías, el libertador destinado a devolver la vista a los ciegos, (y a sí mismo) diciéndoles que tienen que mirar mucho más allá siendo que la ceguera es una actitud; como actitud es la del paralítico, el inmóvil que deja pasar su oportunidad de vivir una vida al 300% por una silla de ruedas que le hace sentir todos los baches en el culo; Devolver la vida a los niños, que no es otra cosa que vivir amando y así sean amados como cada uno de nosotros sueña ser amado devolviéndoles la dignidad maltratada por la ausencia de los padres, de valores, los videojuegos y el wassap. Como decían en Matrix “no hay cuchara”. No hay magia. No hay más que lo que hay. El hombre que asciende a los cielos, desciende a los infiernos y no claudica ni se rinde ante el destino es el hijo de Dios: El esperado. Eres tú, es ella, soy yo.

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1 respuesta

  1. vicente morales gómez dice:

    ¿Cuánto sabía y cómo vivió Aquel Hombre!

    ¡Vaya Padre, vaya llegada a la tierra en la que se iba a repartir, acercar, encarnar ¿a todos? ¿lo creemos así? ¿los tratampos a todos y pensamos así de todos? ¿como ÉL se acercó, de la misma forma que entró en cada realidad familiar, histórica, cultural? ¿hizo lo que hizo por todos sin acepción, indiscriminada y Justamente?

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