TRIBUTOS

Los impuestos, por definición, son unas figuras económicas que gravan el valor de bienes y servicios con un fin recaudatorio: Una forma de financiación directa.

Hoy se está hablando de un impuesto que hay, en la cadena de muchos, en las hipotecas. Que si lo paga el cliente, que si lo paga la banca…

Un detalle: El hecho es que el valor de cada uno de ellos va a parar a las arcas del estado. Si ahora se quiere conseguir que los bancos devuelvan el valor de ese impuesto concretamente, me asaltan dudas: ¿El dinero de ese impuesto no va a las arcas del estado? Si no es así, ¿se lo quedaba la banca? Si es así, ¿lo ha de devolver el estado que, por cierto, somos todos los que pagamos ese impuesto cuando pedimos una hipoteca?

A lo que voy: Todo el movimiento que se ha generado alrededor de el presente impuesto asociado a un producto bancario pone de manifiesto que, ni el poder judicial que ha dicho y se ha retractado en quince días ni el poder ejecutivo, son independientes. El único independiente es el poder financiero. Y punto.

Por lo tanto, esta operación ha sido un chantaje en vivo y en directo. Se ha devaluado el poder judicial del tribunal supremo y se pone de manifiesto la incapacidad para gobernar de un ejecutivo que improvisa y se aleja del vulgo, que es el que siempre termina pagando.

Un misil a la línea de flotación del estado. Un aviso a navegantes

Separación de poderes. Ciencia ficción.

(Tributo que se exige en función de la capacidad económica de los obligados a su pago. Obligación dineraria establecida por la ley, cuyo importe se destina al sostenimiento de las cargas públicas)

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