LO QUE ME DEVORA

Es como un rumor. Un incendio en ciernes…Como cuando sube la marea: Apenas te das cuenta y el agua, que estaba tan lejos de ti, te está mojando los pies. Y la toalla.

Te retuerce los pulmones. Como si no pudieras hacer otra cosa coges el mechero y el paquete de tabaco. Y lo enciendes. Se detiene el universo en la primera calada. El cigarro más importante de mi vida ha empezado a morir a mis labios. Y comienza a matarme un poquito. Apestando a tabaco, con los dedos amarillos, apuro la colilla calentorra, que es la mejor parte. Y la apagas civilizadamente en un cenicero o lo desprecias, el cadáver que no se hizo ceniza del cigarrillo más importante de mi vida, tirándolo al suelo con desdén. Y comienza de nuevo el telúrico sonido dentro de mis retorcidos pulmones. Y comienzo a paladear en mi mente el mejor cigarrillo de mi vida.

Y me consume. Lo que me devora me va arrebatando todo porque necesito algo que no es necesario. Y es fumar. Y un picoteo a mediodía; un chato al rato. La comida, menú de dos platos, pan, cerveza o vino y postre… Un café.

Y tras el primer bocado el hambre Jeckill transmuta en las ganas de comer Hyde. Y comes: Con ganas al principio y luego inercialmente. Y no necesitas tanto. Pero me devora el ansia, la dentellada en el estómago: Que no es hambre: Es vacío.

Y lo que me devora no se sacia. No hay sustitutos para rellenar la sima donde reposan todos los versos que esperan una melodía, las oraciones que plañen por un Dios al que acudir, los labios morados que ansían ser mordidos, besados por los amados.

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1 respuesta

  1. Charo Mengual dice:

    Cuando sientes que Dios está cerca no necesitas nada más. Un texto muy bonito

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