AMOR

Tal y como yo lo vivo, el amor es lo mejor que te puede ocurrir; y es así porque la vida te hace sentir más vivo a través de la vida que alguien, que quiere estar contigo, te comunica gratuitamente: Porque si.

Gratuitamente. Pero, si me quieres, me tienes que poner la luna a los pies, una paella con garrafón y conejo, un vestido de marca, un partido con los amigos, un coche nuevo; o un nuevo coche: Dame todo lo que me demuestre lo mucho que me amas.

Y si sólo tengo lo que soy, ¿no te amo? Y surgen los discursos: Sí, supongo que sí. Pero la encarnación de lo que sientes ha de pasar de la nube a lo concreto y tangible, que los sentimientos se los lleva el viento y unas vacaciones en el mar menor, una cena bajo la luz de la luna con un violinista al lado viste mucho: Instagram, lo hará eterno.

Y me pregunto qué es lo que nos dieron de comer en casa, en la escuela, en la calle para que se haya convertido en una mera transacción.

Y te compro una flor. Luego una maceta; un ramo, otro más grande, un antihistamínico para que puedas acercarte a todos ellos… Cada vez ha de ser más grande la prueba de amor. No necesariamente ha de haber crecimiento en el amor: Sólo aquello que nos muestre lo que sentimos. Más caro, más grande, más exclusivo.

Como la medalla aquella, hoy te quiero más que ayer y menos que mañana; la medalla, será más grande mañana.

Me da a mí que, amores así, se fundamentan en la arena: Están condenados a la ruina.

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