MEDIOCRES

“De poco mérito, tirando a malo.”

Pues ya está dicho todo. Ser consciente de la mediocridad que apesta nuestra sociedad… Más aún: Que pringa nuestra sociedad, explica porqué los problemas se eternizan sin una solución verdaderamente digna de admiración. Porque no hay nada admirable en la revisión a la baja de nuestras expectativas vitales. En vez de poner en valor aquello que nos hace crecer, nos conformamos con las migajas que caen de la mesa de los hartos. Hartos de hacer siempre lo mismo, con el mismo éxito, pues les va muy bien.

En una secuencia pendular y armónica, las circunstancias son maquilladas para que las soluciones, maked up too, se apliquen por aquellos productores de los problemas que, dolorosamente, nos advierten de las dificultades por las que pasaremos el resto del mundo menos ellos.

Así que, vuelta la mula al trigo, vuelvo a proponer:

  • Que los niños griten, como niños que son; que no se les obligue a representar un papel que amputa la niñez y predetermina a la depresión: Por éxito o fracaso.
  • A las niñas, las exhorto a que sean ellas; que no se plieguen a las demandas del mercado pues son bellas sean como sean. Que no hay amor que licite un labio roto ni un ojo morado: Ni un grito o un mal gesto. Ni que exija dejar tu identidad en conserva para ser exactamente igual que el resto de las mujeres que salen en la tele o en las revistas.
  • Que soñemos con la felicidad de todos y no con la diversión de unos pocos.
  • Que la escasez de ideas no sea lo normal en nuestros políticos. Que el programa que propugnen no sea la imagen especular de el de sus enemigos electorales y que sus propuestas vayan a favor de todos: No sólo de sus votantes.
  • Que la honradez sea la bandera, la mentira sea perseguida como traición, la tristeza sea proscrita por emponzoñar las sonrisas que deben poblar nuestros rostros.
  • Que el hambre sea una sensación al mediodía y no una pandemia mundial. Que toda familia tenga un hogar, todo hijo, una familia. Toda guerra, una tumba donde yacer y, cada arma, una chatarrería donde ser olvidada.
  • Que la paz habite cada corazón pues será fruto de que es el hogar de quien nos da la vida a todos y cada uno de nosotros.

Y los mediocres sean un mal recuerdo. Pues todo aquel que elige la mediocridad no es ni frío ni caliente. Y se les vomita.

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1 respuesta

  1. Pedro J. dice:

    Gracias Chito por tu invitación a revisar nuestras vidas como persona y como sociedad.
    La mediocridad incosciente o conscientemente justificada y bunqurizada enferma el alma y mata el anhelo de volar e ir siempre más allá…..

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