AMOR

Se nos presenta bajo todas las formas posibles: Anuncios, videoclips, películas… Siempre presente.

Y, sin embargo, sus consecuencias se toman a broma: Se cifran como si de una estupidez se estuviera hablando. ¿Cómo se puede soportar tanta dualidad? ¿Cómo, todo aquello que parece parar la traslación de un planeta, qué digo, del universo completo, puede ser cosificado como el adjetivo de cualquier cosa, acción u omisión?

“Eres un amor”, “El amor es para siempre”, “Te amo más que ayer y menos que mañana…” Y todas las que se os ocurran. Cualquier excusa es buena para usar el amor como llave para comercializar baratijas que lo representen de escuálida manera.

Pero me da por pensar. Y creo. Como creo, pienso que,si todo un Dios se define como amor, debe ser algo divino, inabarcable, incombustible… Y es que, lo creo, el amor es todo aquello que hace que mi piel se expanda para hacerse una con quien comparte mis días. Y los hace únicos desde que me quiso querer.

Y me hace múltiple cuando me encuentro con quien nunca imaginé y me mostró lo que no sabía percibir.

Me recrea fraterno cuando me arranca con la obsidiana de su misericordia el corazón de piedra que me hace medir al otro con cifras y no con lágrimas, abrazos, compasión;

Es el amor quien derriba los prejuicios, si quieres; quien acoge al extranjero sin miedo; quien revive los huesos secos de nuestra esperanza y sopla a la entrada de la cueva para entonar la canción de que todo lo puedo si tengo su nombre fluyendo en mi sangre.

Amor que no se vende, que no se rinde: Eterno y principio y fin. Omega del inicio, alfa del final. Todo se une, todo es uno si el amor está.

No sé su apellido. Quizá sea el tuyo.

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