TEMPORADA DE RELIGIONES

Con todos ustedes, ¡¡¡Elecciones!!!

¿No habías encabezado el asunto como religiones? Pues sí. Y de eso es de lo que estoy hablando. Los sacerdotes y profetas de cada religión política, visten sus mejores galas, alargan las filacterias de sus mantos y afilan su lengua para, a través de sortilegios y firigoncias, encandilar al frustrado votante.

Y es que, el votante, lo único que quiere es vivir su vida, sin más mentiras: Y en paz. Pero, como cada uno de los gurús vende la moto para hipnotizar y desarbolar la débil voluntad del soberano pueblo, convenciéndolo de que es su Dios y sólo el suyo el que hará de su vida el Valhalla soñado, el cielo prometido, el Olimpo profetizado, se fragmenta la realidad votante.

Y votaremos: ¡Claro que votaremos! Y, con una oferta tan polarizada, se romperán amistades, familias y credos. Nacerán protestantes de todo signo cuestionando la fe verdadera, oh Democracia; a izquierda y derecha, Brutos acuchillarán a sus padres para medrar.

Pero todo será división. La que debilita, sectariza y emponzoña el corazón del Homo Votantis.

Lo que me queda claro es que todo partido lo es en contra de quien no es él mismo. Y, supongo que es inocencia o estupidez, creo que deberían buscar el bien de todos. De ese modo, gobernarían con equidad, honestidad y noble juicio. ¡Qué palabras tan antiguas! ¿Significan algo en un mundo en el que la imagen, el efectismo y la ironía priman sobre la verdad, la cordura y el bien común?

Dicen que, cuando se toca moqueta, se pudre la bondad. Yo pido para todos los que quieren que su  nacionalpartidismo gane, que no gobiernen en contra de nadie, pues son sus iguales; que busquen lo bueno para todos y no sólo para los que pagan sus facturas: Esos no necesitan dios, pues es el dinero su deidad.

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