EVO

Los documentales de animales son la prueba evidente de que hay gente muy paciente. Y lo son para captar esos momentos inolvidables. No sólo eso: También las luchas por el poder dentro de las diferentes especies. Así, el más dotado, es el que impone su tiranía y su linaje a las hembras y la vergüenza a los que quieren lo que él tiene.

Y así nacieron los concursos. Como la selección natural ya no existe en la raza humana, se crearon berreas ficticias para que los más dotados mostraran al catódico mundo sus muchas cualidades. Ya sea con voces impresionantes, haciendo imposibles reformas o con una cultura tan vasta que comprende todos los áreas del saber, siempre hay que entronizar al mejor. Y denostar al resto.

Aplicable a cualquier conflicto que tenga como fin demostrar que la mía es la más grande, sólida, eficaz. Hablo, por supuesto, de la razón.

Inevitablemente llegamos a las guerras deportivas, incruentas por no haber letalidad, pero no por ello menos violentas. En cualquier disciplina se enfrentan individuos en busca de la gloria, el premio que valide tantos años de entrenamiento pues, hicieron del triunfo, su objetivo vital.

Y yo me pregunto: ¿De verdad hemos evolucionado? Si nuestro comportamiento sigue siendo el de la búsqueda de la victoria (el más guapo, el más listo, el que más dinero tiene, el que ostenta mayor poder político y militar) ¿De verdad hemos dado un salto cualitativamente evaluable que nos diferencie de los celos de cualquier especie supuestamente inferior?

Digo yo que la propuesta del Evangelio si es una propuesta geométricamente distinta, evolucionadamente innovadora: Es, a mi juicio, el que supera la evolución basada en la lucha para fundamentarla en el amor. Simple y sin fantásticos presupuestos.

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