CONFLICTOS

Estoy asombrado de cómo se puede mentir como bellacos y estar tan tranquilos. Es fascinante la manera en la que se justifican las mentiras en aras de una bondad que lo es sólo para unos pocos. Los que mueren siguen siendo los del otro lado y la razón para tanta carnicería es que queremos vivir en paz. Y la paz nunca vendrá de la muerte sistemática de inocentes. Tampoco vendrá de ajusticiar sumarísimamente a aquellos que intentan vengar la muerte de los inocentes porque éstos, los vengadores, se harán asesinos como los que mataron a los que pretenden vengar. De ese pozo es casi imposible salir. La única salida es el perdón, la igualdad de trato, la posibilidad de vivir en una misma tierra los que son diferentes porque, en la tierra, los pies nunca dejan las mismas huellas. Así, descalzos, no podremos distinguir los pasos del judío, del palestino, del norteamericano o iraquí. Serán huellas desnudas que se confundirán con el viento mientras se lleva el lamento por los muertos y empuja las olas del mar, que les trae la misma sal, la misma luz…

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