CALENTAMIENTO GLOBAL

Votantes: Sí queridos. Esos seres que, a través de la soberanía que reside en ellos, somos tú y yo. Los votantes somos gente que, dependiendo de los intereses y nunca de la ideología como demuestran los vaivenes electorales de todos los países excepto en los que hay un solo partido y se le vota siempre en mayoría, decidimos quiénes serán los que tomen el timón de nuestra nación.

Podemos optar: Un poquito a la derecha, muy a la derecha, al centro… Digo sólo al centro porque, matemáticamente, si hay más de un centro, salen circunferencias diferentes por muy cerca que estén; a la izquierda, más a la izquierda, a la extrema izquierda.

Todos defendiendo el bien de sus votantes. Y me pregunto: Si el bien de mis votantes trae consigo que los votantes de otras ideologías pierdan calidad de vida, ¿Está bien?

Cuando los otros votantes son representados en significativa mayoría y sopla el viento a sus espaldas, ¿se debe dar la misma situación en la misma dirección y sentido contrario?

Reconozco que la simpleza con la que estoy planteando la cuestión es muy cuestionable. Pero debo hacer este ejercicio minimalista de estupidez parlamentaria para invocar un par de cosillas:

  • No hay ideologías. Hace mucho que no las hay. Sólo hay sed de poder desde diferentes posiciones. La erótica del poder se ha tornado pornografía, pues es tan simple en los planteamientos como esperar que los protagonistas XXX se casen al final de la peli.
  • Todo ejercicio de poder que se instaura como alternativa a una situación injusta, muta hacia la misma situación injusta en un más que breve espacio de tiempo. Los procesos reactivos es lo que tienen…
  • Sólo el Evangelio y sus indiscutibles frutos buscan el bien de todos y cada uno de los hijos de Eva. Si cualquiera otro credo quiere lo bueno para sus acólitos, que copie: Es gratis, bueno, agradable y perfecto
  • No hay una sola excusa para que ninguna hija de Adán, lo apunto por lo de la paridad, sufra una vida desprovista de valor. Eso no quiere decir que debamos tenerlo todo por decreto. Las diferentes leyes de educación en democracia nos demuestran que lo que fácil viene, fácil se va. Es planta que crece rápido y que, por falta de raíz, se seca.

Si alguno de nosotros quiere participar que grite con la garganta en las azoteas, y en sus lugares de trabajo con su vida, que somos nosotros los responsables del calentamiento global porque Jesús ha incendiado nuestros corazones: Y prendido fuego a la tierra.

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