CARRERA

Hoy, uno de Septiembre, oteamos el mismo horizonte que cuando tuvimos las elecciones, largo tiempo ha… Nuestros electos representantes siguen enrocados en sus posiciones faltando al legítimo deber de buscar el bien de sus electores: Todos y cada uno de los que hemos elegido tienen el encargo, los horteras dicen “están mandatados”, a ser honestos y buscar lo mejor para el país que los elige desde la diversidad ideológica a la unidad que supone tener algo en el bolsillo para llegar a fin de mes.

Pero ahí están: Soñando con estar el tiempo suficiente en el escaño para que les quede una pensión vitalicia de puta madre por no hacer nada.

Y es que, ellos y ellas, como siempre el ridículo de establecer la diferencia como si no lo fuéramos, tienen que hacer carrera política. Esa carrera plagada de infidelidades programáticas, fotos calculadamente localizadas y de armarios donde colgar las chaquetas que van trufando su personal vereda.

Pero, una carrera política no es una carrera como la entendemos; a una carrera se accede para formarse en la disciplina elegida, tras un examen en el que se pone a prueba la capacidad del estudiante: Tras la EBAU, comienza un camino de años de estudios, esfuerzos económicos y máster final con el que exprimir a los padres… La carrera de nuestros políticos es un camino en el que los que la ejercen copian del contrario estrategias para luego echarlas en cara, faltan a clase porque están en la cantina de la facultad, el congreso, porque están negociando lo innegociable en campaña electoral; quieren ser los reyes del baile y del glamúr a base de apariciones en medios rasgándose las vestiduras ante la visión de los muros de la patria mía, como diría el ínclito…

Todos, fruto de la mierda de leyes de la educación que ellos han cocinado para generar el estado de cosas en el que nos encontramos, donde se puede pasar de curso suspendiendo asignaturas como la honestidad, la memoria y la vergüenza ajena. Donde el conocimiento de los errores pretéritos se penaliza y se pretende inventar la rueda.

No señores: La política no es una carrera: Es un servicio. No insulten.

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