CONTEMPLAD EL DEICIDIO

El otro día leía una noticia:” Los concesionarios de coches achacan la bajada de ventas a la dura legislación sobre emisiones.”

Comprendo que hay que ganarse el pan. Pero, ¿no creéis que hay otra manera de enfocar las cosas? En multitud de ocasiones consumimos en función de las necesidades que nuestra sociedad ha creado. Dicho esto, toda acción humana que va en contra de la propia vida o contra el medio en el que se desarrolla es una actitud suicida per sé. Pero hay que mantener el negocio. Que los que ganan dinero sigan ganándolo y los que consumimos, lo hagamos desaforadamente.

Así, nos venden productos para no absorber grasas de las comidas, cremas reductoras de la piel de naranja, patinetes eléctricos respetuosos con el medio ambiente: ¡¡¡Patinetes eléctricos!!!! Con lo que molan los manuales. (Y lo saludables que son).

Creamos la aberración y creamos su versión light. Y un tratamiento para desintoxicarte. Y una asociación de lucha contra la adicción. Y una fundación para no olvidar a las víctimas de tal patología. Un parque para la memoria, un día internacional, una mascota adorable… De ese modo el negocio no para.

Creamos los móviles y las campañas para el uso responsable de los citados aparatos. De ese modo, también, podemos tener terapeutas para combatir las adicciones digitales y gafas para evitar la abrasión macular…

Empecé hablando de la legislación sobre emisiones. Y termino hablando de adicciones. A pesar de la rima facilona que tienen ambos palabros, debo hacer hincapié en que todo, todo, se soluciona a través de la educación en valores. Sí. Valores. Para creyentes y ateos. Todos buscando el bien del prójimo.

Abandonando al adicto y el suicida que tenemos dentro y potenciando al hermano que tiene en cuenta al otro.

“CONTEMPLAD EL DEICIDIO: PENSAD”

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