NIÑOS PRODIGIO

Se prodigan, jajaja, los programas, jajaja, en los que aparecen menores de edad. Pese a la tendencia a preservar la intimidad e imagen de los críos en los centros escolares, presenciamos esta esquizofrenia parental en la que sobreexponemos a nuestros hijos para demostrar que son mejores que otros hijos, de otros padres que quieren demostrar lo mismo.

Y ahí están. Bajo los focos: Donde encontrarán la efímera gloria o la miseria más absoluta. Donde el vulgo, que es el que paga, validará la opinión de coaches y similares histriones; todos fieles al papel…

Magnífica. La obra que representa la estupidez, que busca desesperada el marchamo a nuestra existencia, el éxito, se ejecuta con milimétrica exactitud. Picando carne humana para alimentar al monstruo que atonta la inteligencia, lobotomiza la humanidad;

Y nos fascina. ¡Ay, sí! Nos mola ver cómo las niñas se comportan como putas, se mueven como mujeres, cantan como sus ídolos apenas tres años mayores que ellas… Mientras sus madres se rejuvenecen para aparentar la niñez que les están robando a sus hijas. Pútridas, las sonrisas y lágrimas de los actores, ensucian la inocencia y abonan la postrera depresión que nacerá tras el fracaso y el olvido.

¡Que no pare la fiesta! Que, los sacrificios humanos de tan mala reputación en cualquier antigua sociedad, sigan teniendo sacristanes. Y ofrendas.

Tiemblo al pensar qué nos aguarda cuando los niños que fueron escupidos de las fauces de la telerrealidad, lleven a sus hijos para intentar conseguir lo que los ineptos de sus progenitores no consiguieron con ellos.

Pero, estimados televidentes (¡qué antiguo!), el prodigio es ser niño a su tiempo. El tiempo en el que miran a sus padres como si de superhéroes se trataran y quieren imitarlos por ser referentes tangibles. En el que, aunque nunca gusta, los ven caer: Y levantarse tras la caída.

Padres que ven a sus hijos como el futuro. Aquellos a los que hay que amar como si fueran lo que son: Carne de su carne. Y prepararlos para un mañana que habrá de superar los errores pretéritos y buscar la profecía de la alegría y la diversidad.

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