ETICA

El otro día leí una frase que me llamó, otra vez, la atención. No era la primera vez que nos encontrábamos cara a cara, pero me sonó a nueva: Me contó, susurrante, lo fácil, lo sencillo que es perder el rastro de la honestidad en la impureza. (gracias, Pedro Guerra)

La frase en cuestión es. “Señor: Hazme casto, pero no ahora”. Tan simple. Tan brutal. Se contextualizaba en una disertación de Howard Gardner sobre la percepción que tienen los jóvenes sobre la ética. Si es un obstáculo para conseguir sus objetivos, se “suspende la aplicación”. Así, nos abstraemos de las consecuencias morales que ella comporta. Y, tras alcanzar el éxito tan deseado, pues la activamos de nuevo. ¡Qué fácil!

A partir de aquí, se pueden extrapolar todas las consecuencias a la vida cotidiana. Hoy por hoy, los jóvenes que quieren un mundo más verde, más limpio; los que se implican en cuerpo y alma con acciones tendentes a tener un medio ambiente respetuoso, están quemando contenedores y ejerciendo la violencia, tácita y explícita, pues entienden que es un medio lícito para conseguir sus objetivos. (¿sus objetivos?). De ese modo, prescinden de la ética que les diría que aquello que están practicando va en contra de sus valores primordiales y comunitarios, pues viven en sociedad, para luchar; luchar es una palabra litigante y guerrera contraria a la paz que desean. De esta guisa, gregarios, faltos de identidad pues se diluyen en una masa que se descerebra, tanto más cuanto más violencia se practica, creen que es un buen camino a seguir.

Y es fácil advertirlo en la actual coyuntura para los que, con cierta perspectiva, oteamos la violencia desde nuestras casas. Pero es igual de insultante cuando se aplica a la falta de ética en nuestra escala de valores a la hora de encontrar un bienestar, una posición, un credo acorde con mi sincrético modo de creer. Y la castidad, la honestidad, la ética tan deseada, no tiene el valor que le suponemos: Es sólo una palabra a la que vaciar de contenido, a la que hacerle un sepulcro blanqueado: Sin nombre.

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