ADOPTAR

ATENCIÓN: LOS MENSAJES QUE SERÁN LEÍDOS, BAJO SU RESPONSABILIDAD, PUEDEN SER HIRIENTES. LES ADVERTIMOS DE SU DUREZA.

1. tr. Tomar legalmente en condición de hijo al que no lo es biológicamente.

2. tr. Acoger a un animal como mascota.

Fíjate tú que, cuando yo era chico, adoptar se aplicaba a la primera acepción del verbo conjugado. Y me da que pensar.

Actualmente me encuentro numerosos mensajes que apelan a mi ser humano para adoptar animales abandonados. Como el siguiente: “Este perro ha sido abandonado y maltratado, necesita un hogar URGENTE, es cariñoso y muy tranquilo”. También puedes encontrar mensajes del calado de “Desnutrida y sola, la gatita Micifú, fue encontrada a punto de morir. Sus imperceptibles lamentos fueron escuchados y, hoy, tiene un inmejorable aspecto: Deseando volver a un hogar que la abrace…”

¡Qué puedo decir! Pues lo digo: Me parece que es mucho más sencillo tener una mascota: Comprada, regalada o adoptada. Es un acto de simbiosis asimétrica en la que la parte inteligente, el ser humano, ve colmadas sus ansias de cariño y el adoptado, animal de cualquiera especie susceptible de ser abandonada, sus ganas de comer. Porque, no nos confundamos, si no damos de comer al animalito, no te quiere.

Cuando escucho afirmaciones en la línea de “es de cariñoso”, me digo a mis adentros que “prueba a ver si lo dejas de alimentar”. Los animales, según yo lo veo y esto me hará impopular de narices, tienen las mismas tres funciones que el  ser humano: Nacer, crecer, reproducirse y morir. Prueba a tenerlo a dieta severa. Verás cuanto amor hay en sus ojos.

Si de defender la vida y la dignidad se tratara, propongo: Adopta a un ser vivo que apenas habla, no tienes que recoger sus cacas de las aceras porque no hay que sacarlo a la calle: No camina. A veces gruñe; o te mira con ojos perdidos, pero lo han abandonado; te hablo de enfermos de Alzheimer en residencias especializadas, ancianos apalancados en instituciones adaptadas, demenciados, solos… Tristes.

¿En qué momento nos enseñaron a deshumanizarnos para con los de nuestra especie para humanizar las relaciones con las mascotas? Se les quiere como hijos. Algunos los equiparan. Y, lo siento, no puedo estar de acuerdo. Comprendiendo que hay personas y personas, un hijo no es una mascota.

La de hijos que habrían abandonados en las cunetas…

La de hijos que hay abandonados en las cunetas…

Con las mascotas se establecen afectos con el eximente de que no son de nuestra sangre. Por eso es aún más aberrante la coyuntura actual. Se tienen mascotas como si de hijos se trataran, sustituyéndolos…

Adoptar un animal no deja de ser una forma de extinguir nuestro ansia de eternidad. Si me aburro del bicho, lo abandono, que ya habrá alguien con ganas de apagar el furor uterino o prostático que lo adopte.

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