FELIZ 2020

Debajo de cada prejuicio, de cada opinión gratuita, sin criterio, hay un vago que quiere hacer tabla rasa con todos los miembros de un colectivo. De ese modo, se ahorra tener que conocer, acercarse, comprender…

Detrás de cada adjetivo, un ser humano:

Pijo, jincho, sudaca, nazi, pordiosero, maricón, bollera, gitano, nenaza, negro, moromierda, grosero, maleducado, fachas, ultras, indepes, constitucionalistas, canis, payoponis…

Todos los adjetivos que se te ocurran. Todos tienen la capacidad de meter a un colectivo en un saco, obviando su individualidad: Aquella en la que la inteligencia supera al grupo. Es entonces cuando estamos obligados a estudiar caso por caso. Y, probablemente, tengamos que retractarnos de nuestra estupidez a la hora de considerar un grupo como algo unitario y monocolor.

Pero hay otro detalle: A los individuos que califico de tal guisa, también les invito a examinarse: Amparados en la fuerza de los que quieren lo mismo, se amputan la inteligencia y se abandonan a la fuerza de la horda, de la barbarie. Les conmino a que quieran para los demás lo que desean para sí. Con ello, los demás no serán enemigos, sino diferentes. Enclaustrase en una casta, una idea, una ficción crea el gueto perfecto, el caldo de cultivo de la exclusión que sólo lleva a la endogamia. Y, por si no lo sabes, la endogamia nos lleva inexorablemente a la degradación de la especie.

Dicho todo esto y con el único ánimo de construir, os deseo a todos un feliz año 2020. Que el único adjetivo que queramos colocar a nadie sea el de FELIZ y que no queramos nada para nadie que no queramos para nosotros.

Un abrazo. Con el profundo deseo de creer que todos cabemos en nuestro mundo, os deseo toda la alegría, la esperanza y las canciones que quiero para mí.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.