ES PARA HOY

Desde hace algunos días me ronda una duda que me resulta estimulante porque desafía mi lógica, cuestiona mis verdades, enfoca mis mentiras.

Y es que, como dice la famosa frase, “Si no vives como piensas, terminas pensando como vives”. Y de eso se trata. Los valores que digo tener son un muestrario de joyería, un retablo barroco, un magnífico mausoleo.

Mis reglas son epitafios sobre piedra, esquelas en un periódico (patético en la era digital). Son significantes grandilocuentes que son solo eso. Porque…

Si son valores, ¿Por qué no los vivo? Si la gente que hay a mi alrededor no los viven, ¿invalidan su capacidad? ¿Hasta cuando la vida de los muchos condiciona la de los pocos? Los valores son democráticos en tanto son validados por existencias coherentes con su fundamento. Todo lo demás, es postureo.

Y la pregunta es:

¿Os imagináis que el Evangelio fuera verdad y así dejara de ser un sueño el que nos amáramos como queremos ser amados?

O lo dejamos para después de las rebajas, de las reuniones de trabajo, de la misa de ocho;

Es para hoy.

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