MÁQUINA DEL TIEMPO

En las ficciones que podemos ver en las plataformas en streaming, el tema del viaje en el tiempo es recurrente; fornidos héroes o feos de manual, macizas mareantes o sus antagónicas, pugnan por hacerse con una máquina del tiempo: Ya sea para cambiar el pasado, pues suponen que así, su suerte cambiará o para evitar un mal pretérito que creen inútil.

Todos ellos luchando por una causa que en el presente no tiene solución pero que, modificando el pasado, podrán hacerlo.

Yo tengo unas cuantas máquinas del tiempo en el sótano. Y un montón más en las estanterías de casa: Se las conoce vulgarmente como libros de historia; también fasciculados en voluminosas enciclopedias. ¡Pero mira que eres tonto! Dirá alguno…

Pero, dadas las circunstancias, es necesario dar una vuelta a mi tontería. La pandemia global (que reiterativo a la par que dramático) que disfrutamos todos en casa, los que la tengamos, es consecuencia de nuestro modo de vida. De hecho, creo que aún no nos hemos dado cuenta y seguimos deseando que pase la tormenta para seguir jodiendo el planeta. Hay noticias de que la Naturaleza, animales y plantas, se están haciendo dueños de los espacios que no pateamos actualmente los bípedos implumes. La contaminación está desapareciendo y el sol llega a las ventanas en Madrid en todo su esplendor, pues se ha quitado la boina y luce calva. (luce, ji,ji)

¿Es la primera vez? No. Leamos libros de historia, novelas abstenerse, en las que el hombre se ha sentido legitimado a esquilmar los recursos y a ningunear a sus hermanos. Desde la primera hostia que le calzó Caín a Abel, la cosa ha cambiado poquito. Guerras por los recursos, hambrunas, movimientos migratorios debido a los intereses geopolíticos de países decadentes, pero con capacidad para desestabilizar a los emergentes…

Imbéciles presidentes, inoperantes asesores, fakenewsmakers: Todos al servicio de hacer innecesario el uso de la memoria colectiva y de prometer máquinas del tiempo para cambiar el presente y buscar una mejor y más eficaz manera de destruir la casa común.

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