YO SOY EL RESPONSABLE

Hay que ver la cantidad de cosas que ocurren y parecen que son porque sí. Nada hay que así ocurra y, sin embargo, la conciencia que yo percibo es que las cosas son así y que hay que seguir trabajando, pero sin norte ni esperanza. Como todo va mal, hay que ir poniendo parches para sentir que estamos vivos y que estamos en el tema. ¿Qué tema es ese en el que todos estamos y que sigue igual desde que yo tengo uso de razón? ¿Quién es el que tiene que tirar la primera piedra, alzar la voz como si fuera el único responsable de lo que ocurre para, así, se comience a encarnar Jesús en cada uno de los hombres, para que empiece a ser creíble que el reino de Dios está cerca? ¡Cuantos santos, cuantas canciones, cuantos muertos para avalar la falta de vida que hay en nuestra propia casa! Y parece que esto no va con nosotros y que alguien vendrá y lo arreglará todo. Pero, ¿quién quiere que le arreglen la vida, que le marquen las pautas, que le limpien el culo cuando todos somos tan adultos, tan dueños, tan comprometidos con causas de las que la cabeza nunca soy yo y además es a la que siempre estoy criticando? Es absurdo creer que otros o la propia tradición serán los que harán posible un reino donde se mantienen los escalafones y donde la fraternidad es un símbolo. Nada va a cambiar a no ser que sea yo mismo el que cargue con todo. Yo soy el único responsable porque los demás no saben de lo que hablo y no se puede actuar cuando ya se está haciendo lo que se cree correcto. Pero, ¿cómo se puede mantener una misma línea de acción cuando la experiencia demuestra que no evoluciona y que está estancada hace muchos años? ¿Cuándo se ha dado el reino de Dios haciendo las cosas como las estamos haciendo? ¿Quién mantiene esta forma de actuar? Si la tradición favorece a unos pocos y hace que la capacidad de critica sea nula, ¿no habrá que cuestionarla? Si los colores de los tiempos litúrgicos son solo pura estética porque no significan nada para los supuestos receptores, ¿no habrá que pensar que aquello que fue un símbolo ya no tiene contenido y que es tiempo de simplificar pero, sobre todo, de dar contenido a la vida como sacramento del Reino?

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