SOMOS LO QUE SOMOS

No hace mucho, presencié una discusión en la que alguien que no tenía conocimiento de lo que hablaba porfiaba hasta la extenuación que tenía razón. Era surrealista ver cómo puede uno aferrarse a algo cuando había alguien que estaba demostrando que lo que decía faltaba a la verdad. De ésta situación aprendí que lo que yo creo es más importante que la verdad y que la verdad sólo me interesa cuando coincide con la mía.

Paralelamente aprendí otra lección. Nunca quise pensar en esto porque me parecía que era faltar al respeto. El caso es que vi cómo un padre protegía a su hijo intentando evitar un problema que desembocaría en una agria discusión. Para ello, lo único que hacía era decir que no se discutiera y que se le dejara. Ambos cumplieron la mayoría de edad hace mucho tiempo; No había un intento de llegar a una conclusión, a través de la cual, sanear la situación creada: Sólo se intentaba evitar para que no doliera demasiado y seguir siendo quienes somos. Fue entonces, aquí es donde la lección empezó a ser impartida de forma brutal, cuando me di cuenta de que tener años no nos hace sabios. De hecho, caí en la cuenta de que somos lo que somos; No quiero insultar la inteligencia a nadie pero es así. Somos lo que aprendimos y dimos como bueno.

Las leyes que rigen nuestra moral son las que la legislan desde tiempo inmemorial y no son puestas en cuestión por cuanto que nos sirven, más o menos, para vivir. O sobrevivir. Son aquellos valores que se nos inculcaron desde niños y que no han sido auditados: Permanecen inmutables y se mantienen por ser válidos o porque nunca se ha cuestionado su eficacia.

Terminando. Una persona educada en valores contrastados con la propia vida será un faro en la oscuridad por cuanto que los valores asumidos de forma consciente avalan el conjunto de sus actos. En la otra orilla están los que no tienen valores y se han dedicado a devaluar palabras como amor, familia, educación… Son como el polvo en el viento. Cuando comprueban que se puede vivir de esa manera, la protegen y la ponderan como si fuera un modo de vida válido. Se puede vivir de esa manera. Pero, si hay algo que quiebra el frágil equilibrio de una mentira fundamentada en una falacia y con enraizado en la nada reaccionan de forma violenta porque, si se cuestiona y se comprueba que todo es mentira, no tienes nada. Y la nada es insoportable. Más vale vivir en una mentira que no tener nada.

Es muy posible que muchos vivamos esa mentira porque no hemos recibido una buena educación. Es por ello que en lo más profundo de mi corazón pido fuerzas para cambiar lo que sólo es basura y que haya alguien que me ayude a buscar un tesoro por el que valga la pena vender todo lo que soy y conseguir ser verdaderamente yo.

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