FIN DE AÑO

En el cementerio de los años no hay lápidas: Sólo hay recuerdos.

Ahora que vamos a dar la bienvenida a un nuevo año es un buen momento para mirar atrás y ver si vivimos la vida o ella nos vivió a nosotros. Si tomamos decisiones que abrieron caminos o fueron los caminos los que decidieron por nosotros.

Y qué fácil es ver los errores de los otros; las miserables vidas de los otros que nos parecen tan pueriles, tan previsibles, tan mal aprovechadas. No será que son exactamente iguales a las nuestras, pero que no podemos verlas por estar demasiado cerca del espejo que nos devolvería el mismo reflejo.

Cuántas alegrías que no fueron para tanto…
Cuántas lágrimas que solo eran sal…
Cuántos lamentos que pudieron haber sido una canción…

Besos que se quedaron en los labios, abrazos que se contracturaron en las manos, versos que enmudecieron en los boca… muertos. Todos muertos porque siempre había algo que hacer muy importante que no logro recordar…

En el cementerio de los años, probablemente no haya lápidas porque hay lecciones que aprender. Tenemos la posibilidad de aprender y de saltar. Y mañana nos ponen el trampolín.

A la una, a las dos y a las…

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