A LA SOMBRA

¿Cómo llegas a vivir del modo que lo haces? No es una pregunta retórica. Es la constatación de que, de algún modo, se decide vivir no viviendo. Es algo sutil, pero que condiciona todos los aspectos de tu vida.

Nazco y mi primer acto de libertad es hinchar los pulmones a tope y gritar “Aquí estoy yo”. Yo y sólo yo soy como yo. Es cierto: Me parezco a mi familia por un detallito desoxirribonucleico. Pero no es un problema. Tengo mi propio carácter, mis formas propias, mis golpes y caídas que nadie caerá por mí. Heridas que dejarán las cicatrices que nunca desaparecerán y que me hablarán durante toda mi vida de dolores pretéritos que me enseñaron lecciones. Soy capaz al cien por cien de hacer todo lo que puedo.

De un modo u otro se me va condicionando para que piense como los demás: Esto es así porque es más fácil manipular a una masa uniforme que a un variopinto pueblo lleno de matices. Pero alguien quiere que no sea ni siquiera blanco o negro. Tiene que ser gris. Y yo sigo luchando por mi y por desarrollar todo lo que soy y todo lo que me hace ilusión.

¡Cómo pesa el agua sobre uno cuando está buceando! ¡Cómo pitan los oídos! Así voy claudicando y me voy adaptando al molde. Cuando veo a alguien que no se ha adaptado o que no encaja, entonces me digo: Viviré a su sombra. No seré todo lo que puedo, pero podré diferenciarme y ser yo en lo posible.
Pero gracias a Dios, hay momentos en los que el molde se vuelve frágil y ves que lo puedes romper: El candado está cerrado pero con la llave puesta. La prisión es de barro y yo tengo un martillo. Son esos los momentos en los que añoro hinchar mis pulmones, gritar que soy yo. Que aún soy yo.

Hoy quiero girar la llave.

Hoy empuño el martillo.

Hoy, y para siempre, quiero ser yo. Todo yo. Para todos.

Por mi.

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2 Respuestas

  1. vicente dice:

    Es claro que para conseguir lo que sientes y muestras no podemos hacerlo somos. Siempre hay un algo de ese yo que maltendidamente nos destruye, y son “los otros” los que pueden descubrírnoslo, si aceptamos entenderlo y quererlo. Pero no es fácil encontrar esos “interlocutores” de los que tantos necesitamos. Y si alguno se dispone, más difícil es entender y aceptar su opinión sobre el tema en el que queremos entender
    “La Paz que yo quiero para el mundo…”

  2. vicente dice:

    Es claro que para conseguir lo que sientes y muestras no podemos hacerlo solos. Siempre hay un algo de ese “yo” que maltendidamente nos destruye, y son “los otros” los que pueden descubrírnoslo, si aceptamos entenderlos y quererlo. Pero no es fácil encontrar esos “interlocutores” de los que tanto necesitamos. Y si alguno se dispone, más difícil es entender y aceptar su opinión sobre el tema en el que queremos entender y crecer en favor de una humanidad, según Dios lo quiere.
    “La Paz que yo quiero para el mundo…”

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