REINO DE DIOS: ¿QUIÉN TIRA LA PRIMERA PIEDRA?

La gente mayor:

– Que lo busquen los jóvenes, que nosotros estamos muy mayores y ya no tenemos ilusión. Además, ¿qué van a hacer unos viejos como nosotros contra este mundo que vivimos?
– Nosotros ya hicimos mucho. Imagina lo que fue pasar de las misas en latín y de espalda a cantar canciones con guitarras dentro del templo.
– Deja de decir tonterías. Las cosas siempre han sido así y tú no vas a cambiarlas por mucho que digas. Mejor lo que tenemos que nada.
– Hay que ser realistas. No se pueden plantear las cosas como viene en el Evangelio. Eso era para otros tiempos, cuando vivía Jesús. Es estos tiempos, es imposible.
– Déjame tranquil@, que no tengo ganas de tener problemas. Yo estoy muy bien con mi misa y mi trabajo en Caritas, que pobres es lo que sobran.
– Tú, lábrate un porvenir, que ahora no tienes nada y luego vienen los hijos. Pero, si puedes, disfruta todo lo que puedas, que luego no se puede con las responsabilidades de la vida.
– La fidelidad es contigo mismo. Tú, rézale al Dios que hay dentro de ti, en el que tú crees, y punto.
– No hay nada que hacer. Sólo nos queda esperar el día de la muerte, que nos toca a todos, y descansar en paz y que descansen de nosotros los que dejamos aquí, que suficiente lata les hemos dado, pero es lo que tienen que hacer: Cuidarnos y no dejarnos desatendidos que nosotros hicimos lo mismo.
– Si eres un niñato: ¿Quién te crees que eres para intentar lo que estás diciendo? ¿Te crees mejor que nosotros? Tú, como todos; Tú no sabes nada de la vida.

Los jóvenes.

– Nosotros, ¿qué vamos a hacer? No tenemos medios, ni dinero, ni nada.
– Tengo que estudiar para ser un hombre de provecho y poder tener un futuro.
– Tengo que buscar trabajo, que sin dinero no vamos a ningún lado. Además tengo que ir con los tiempos y no desfasarme.
– Tengo novia y me quiero casar. No porque crea, que no creo, sino porque se molestarían mis padres. Toda mi familia se ha casado por la Iglesia y yo no puedo ser menos. A mi novia también le hace ilusión eso del traje blanco.
– Cuando tienes unas responsabilidades, tienes que enfrentarte a ellas: No puedes ir contracorriente. La hipoteca, el coche, el piso en la playa, las vacaciones, los niños, la playstation, la ropa que tienen que llevar los niños, las zapatillas, que han de ser muy buenas porque mi niño no es menos que otros, los estudios en EE.UU.,……
– Primero tengo que vivir mi vida, disfrutar de ella.
– Acaso puedo yo quitar el hambre del mundo, o su sufrimiento, o las guerras…
– Yo sólo quiero vivir mi fe en comunidad. No me compliquéis la vida con otras cosas. Con mi comunidad de fe y oración tengo suficiente dos veces por semana.
– Ya he estado en misiones dos veces en Agosto.

Es un maldito círculo vicioso, que hace impotente a la gente para poder plantearse algo que no sea la mediocridad y la crónica de una muerte lenta y dolorosa donde nos vamos dejando la ilusión, las posibilidades de cambio, la fe y la esperanza: La certeza de un cielo nuevo y una tierra nueva.

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