SOBRE LA LIBERTAD

Sólo hablan de Libertad los esclavos. Desde nuestra posición en ésta sociedad, nos pasamos la vida hablando de ella, teorizando, vendiéndonos libertad y haciendo política sobre qué partido o ideología favorece más a la libertad de los hombres.  La historia nos enseña que ningún partido busca la libertad de los hombres: Sólo busca el poder. Ninguna marca comercial busca liberar al hombre ni a la mujer, porque sólo quiere vender y ganar cada vez más dinero. Ninguna corriente ideológica puede liberar porque, desde su nacimiento, busca crear adeptos a su ideología y así tener un área de influencia cada vez más grande. Según éstas premisas, la libertad que nos proponen, tiene un precio más o menos alto dependiendo de lo que estemos dispuestos a pagar por ella. Entonces, sólo los que tienen,  pueden ser libres. La conclusión es clara: Las tres cuartas partes de la Humanidad no pueden ser libres porque no tienen. Siendo así, es fácil deducir que la libertad que nos propone Dios no pasa por ninguno de los baremos que hemos barajado hasta ahora. Si pretendemos asociar la libertad de los hijos de Dios, personal e intransferible, con cualquiera de las formas anteriormente citadas estaremos, a mi juicio, sirviendo a dos señores. La libertad tiene poco que ver con el poder, porque es el poder el que esclaviza al hombre contra su voluntad, argumentando bienes mayores para la comunidad que sólo benefician a unos pocos y manipulan la verdad y la vida. Creo que tampoco tiene que ver con el Dinero, porque es el otro Dios al que no se puede servir desde la perspectiva cristiana. Poner el énfasis en conseguir dinero para beneficiar a la Humanidad, es poner en manos de otro lo que compete a la coherencia de los que decimos seguir a Jesús de Nazaret. Si nuestra vida es coherente, los medios vienen solos. El fin nunca justifica los medios y a los pobres los tendremos siempre. Pero, ¿Cuándo hemos tenido a Dios en medio en el planteamiento de éste tipo de cuestiones? Si son los resultados los que hablan de lo que buscamos, ¿Qué resultados nos están hablando del Reino? Quien quiera comprar el cielo con el dinero, como el que intenta comprar cariño, sólo ganará desprecio. Quien pone dinero para ayudar, da lo más fácil que se puede dar: El ejercicio de la libertad se traduce en un acto que sólo altera nuestra cartera y que nos da un margen de seguridad frente a la demanda de conciencia que nos habla de encarnación: Al fin, la libertad es un acto mercantil. Darse es otra cosa. Y de darse, que es una acción que uno puede hacer cuando se tiene a sí mismo y no otras historias, es de lo que va la película. Si por el hecho de la falta de signos del Reino, nos dedicamos a buscar resultados que hablen de que nuestra entrega a Dios está siendo rentable, creo que esto va a tardar un poco más de lo que creemos. Si donde está el Espíritu está la libertad, convendría preguntar si los que nos dedicamos a servir a Dios nos sentimos libres: Con esa libertad por la que nos hacemos siervos unos de otros por amor; que no nos ahorra ningún conflicto ni discusión y que, antes que después, nos trae la paz. No es cuestión de seguir haciendo preguntas para otros, ni para explicarnos nuestra propia vida; ni para justificar nuestra humanidad.  Ya está justificada por el hecho de ser hijos de Dios. El nos hizo hombres porque quiso: Es plantear la vida en libertad para que, la ilusión de los que trabajamos oficialmente por la libertad de todos sea tan contagiosa, que al vivir seamos signo de la venida de Jesús.

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1 respuesta

  1. inma dice:

    La fé, es el único camino hacia la verdadera liberdad.

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