LUNA LLENA

¡Ay Luna!

Suspiró el sapo mirando el lento paso de su amada. Blanca y desnuda susurraba en el cielo su camino silencioso.

¡Cuánto deseo estar contigo, Luna!

Cantarte y cantarte hasta hacer subir el rubor a tus mejillas. A golpe de latido. A golpe de verso. A golpe de amor.

¡No puedo llegar a ti!

Gritaba angustiado el sapo sobre un nenúfar que flotaba en el estanque.

¡Estás tan lejos que sólo mi voz puede tocarte!

¡Si puedes! ¡Si puedes!

Contestó feliz la luna.

No puedes estar a mi lado, ni derramar tus versos en mi beso. Pero estoy a tu lado.

¿Dónde?

Preguntó el sapo abriendo desmesuradamente sus ojos saltones, con el corazón, en el pecho, desbocado.

Ahí.

Un rayo de luna tocó el estanque y, lo que antes fue negrura, se transformó en blanca luz.

Ahí estaba: Blanca y desnuda.

El sapo lo supo inmediatamente. Se zambulló en la luna del estanque.

Y su blancura lo envolvió.

Allí le cantó los versos, le besó  las canciones y la amó en silencio.

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1 respuesta

  1. Mercedes dice:

    Lirismo puro, reflejo de un espíritu que palpa la belleza, logra comunicarla y transmite emociones, como solo saben hacer los grandes poetas.

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