HAMBRE

Es un tema que me parece muy interesante. El hambre: Comer o no comer, como si fuera una cuestión de vida o muerte. Como una cuestión de vida o muerte. La gente en una orilla, se muere de hambre y, en la otra, la gente muere de obesidad. Son las dos caras de una misma moneda. Cuanto más veo, más me convenzo de que es una cuestión que está íntimamente ligada a la naturaleza del hombre y de el conocimiento de ella. Estamos así, en ésta dualidad, porque alguno conoce la naturaleza humana y la emplea en provecho propio. Todo es una vuelta de tuerca al hambre. No hay nada tan cierto como comer. Si como, soy consciente de que lo estoy haciendo, de que nadie puede comer por mi. El impulso de alimentarse es el más fuerte del mundo: Hay que llenar el vacío que siento dentro de mí: Por eso, tengo que llenarme. Tu puedes decir que me quieres; pero si tu amor no lo percibo, si no hay un gesto que acompañe a la afirmación verbal, la verdad de la afirmación es anulada por la verdad del gesto. Cada mentira, cada falta de amor va creando un vacío cada vez mayor. Y cada vez es más necesario llenarlo como sea. Cuanta más mentira, más vacío. Si mi soledad es cada vez mayor, a pesar de actuar como se supone que me haría sentirme acompañado, política y correctamente acompañado, el vacío se va adueñando de mi y no se llena con nada. Sólo lo que como es lo que de verdad acompaña. Ni los consejos ni nada: Sólo lo que entra por mi boca es verdad porque no hay intermediarios entre la comida y yo. Es un bálsamo para el vacío que toda la comida del Universo no podría llenar. Pero acompaña. Y te sientes culpable. Pero, ¿qué hay más cierto que lo que tengo en el estómago? Malo es morir de hambre, porque ni siquiera tienes ese bálsamo para dar ese sentido estúpido a una vida, que no lo tiene, por muchas moralinas que pretendan sacar una enseñanza de la muerte de inocentes. Contra la pobreza que condena a muerte a todos los que no tienen la suerte de hartarse de comer para intentar rellenar el vacío de una vida desprovista de valor. A favor de recuperarnos como seres que sienten por encima de lo que tienen, de ser amados y de amar; a favor de la vida que no esté abocada al éxito o al fracaso. Por una vida llena de ilusión, de ganas, de proyectos de vida y no de planes de pensiones que hipotequen nuestras dudas y nuestros miedos, asegurándonos nuestro plato de frustración por muchos años… Yo brindo. Y me apunto.

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