LEBAB

El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres; y se dijo:
“Son un solo pueblo con una sola lengua. Si esto no es más que el comienzo de su actividad, nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Voy a bajar y a confundir su lengua, de modo que uno no entienda la lengua del prójimo.”
Si la lengua está hecha de palabras. Si la palabra es Dios. Si es la única lengua lo que les hacía capaces de cualquier cosa…
Quizá no era el momento que hacía falta para que fueran sólo uno. El objetivo de Babel es hacer una torre tan alta que se acerque a Dios cuestionando su poder. Poder contra poder en igualdad de condiciones. Sin embargo, cuando se habla de unidad en el Nuevo Testamento, se está hablando de que uno sólo es el corazón que decide seguir la palabra de Dios. ¿A dónde vamos a ir si sólo tú tienes palabras de vida eterna? Es una decisión consciente de las consecuencias. No es un órdago a Dios. Es una búsqueda madura, adulta, responsable.
Es por eso que la unidad primera, la de Babel, es una unidad que desafía y la unidad del Evangelio es una unidad que hace presente a Dios en la tierra. Babel se enfrenta a Dios y Jesús, siendo palabra de Dios viva entre los hombres, hace presente a Dios.
Cuando la palabra se hace palabras, que suponen individualidades; cuando no es más que un conjunto de signos y de ruidos, encarnación de la idea y no de la vida, es una herida abierta. Un litigio sin resolución: Una tumba abierta.
Cuando las palabras se hacen Palabra. Esa es la diferencia. Si eso llega a ocurrir, se encarna de nuevo Dios en la tierra. La tierra, de nuevo, es virgen para parir al Dios de la vida. Es pobre para ser lugar de adoración por los pastores. Huida para preservar su vida y escondite durante el tiempo en que se da cuenta que es quien rompe la antigua alianza: Desgarra el velo y derrama su sangre como víctima única y para siempre de la última y eterna alianza con todos los hombres que pueden pasar de palabras a palabra en el momento en que buscan con corazón puro, piden ser renovados con espíritu firme y confían en el que todo lo puede.

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1 respuesta

  1. Silvia dice:

    Trabajo con niños de infantil, y voy viendo cada día cómo aprenden a dominar el lenguaje (a veces es alrevés, el lenguaje les domina a ellos). Creo que la palabra es poder, porque te permite expresarte y exponerte al otro, llegar a él. Sin embargo, Dios tuvo la hablidad de siendo la Palabra, hacerse carne humildemente, pobremente.

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