HACER PENSAR

“Hacer pensar”

Creo que esta combinación de verbos resume la intención vital que se reproduce en todos los seres evolucionados. A partir de hechos que ocurren de una manera fortuita, cada uno es capaz de hacerse preguntas a las que intenta dar respuesta desde la propia experiencia o desde la intuición. Una, pasa por el discernimiento; la otra es fruto de la experiencia de miles de años de selección natural. Esta última va dejando una memoria ancestral que hace que problemas simples sean solucionados desde una experiencia empírica pasada de padres a hijos. Este modo de actuar es propio de los comportamientos que van adquiriendo, por imitación, las crías de elefante o los pollos tras romper el cascarón.

Un rollo. Ya sé que es un rollo. Pero no puedo dejar pasar la oportunidad de darle vueltas a algo que tiene mucho que ver con lo que ha ocurrido en nuestra vida.

Quizá pueda parecer una chulería arrogarse la capacidad de hacer pensar a otros. Pero esa habilidad sólo se puede desarrollar a partir de una decisión. Es aquella por la cual, todos y cada uno de los días que vives, son nuevos y hay que vivirlos a pulmón.

Cuando los días son iguales y se parecen tanto que no eres capaz de recordar un matiz individualizado en cada uno de ellos, la capacidad de sorpresa,… la impronta del aprendizaje, desaparece. Ahí, en ese instante, comienzas a formar parte del pueblo de Dios que no pasó el Jordán. Eres de los que murieron y cuyos huesos se secaron al sol sin pisar la tierra prometida.

Vuelvo a la decisión que me permite ser una pregunta para mí y mis hermanos. Nadie puede ser ni formular preguntas sin una actitud de discípulo, de aprendiz. En el momento en que te consideras un maestro, adquieres el estatus de sabio y se estanca la posibilidad de evolución característica del que busca.

“Como busca la cierva corrientes de agua…”

Si no hay una decisión contrastada de renovar la vocación todos los días, todos los días, todos los días, hay algo que no cuadra. El río fluye y nunca es el mismo. El viento sopla y arrastra las cosas en un torbellino y no lo ves. Si el río no fluyera se pudriría y si el viento no sopla, no es más que aire.

En nuestro caso es siempre lo mismo: Me parecería ridículo pensar que puedes decir: “Hombre, come y bebe porque has tenido una buena cosecha. Date una buena vida”

Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

Y sabiendo que soy reiterativo en la idea, la condición de los que buscan a Dios pasa por que cada día es nuevo y cada amanecer trae un sacramento que hay que elegir de nuevo. Como el maná, no se puede guardar para mañana…

Hacer pensar. Recomenzar porque hasta ahora poco hemos hecho. Una mirada hacia la buena teoría que supone vivir el Evangelio con los que, como tú, han elegido vivir buscando la voluntad de Dios.

…es buscar la propia identidad dentro de un mismo proyecto. No es homogeneizar al conjunto de personas que conforman una comunidad. Es que cada vida propia se formula preguntas que nacen de la sed. Y sólo la sed nos alumbra… Todas ellas van articulando la vida de una comunidad que no está viva en tanto vive mirando cómo el mesías es llevado al cielo. La vida de la comunidad es viva y eficaz en tanto medita y asume la palabra de Dios que todo los días alimenta a cada uno de sus miembros.

No creo que ninguna de las palabras hasta ahora leídas de éste escrito sea desconocida por ninguno de los que las lean.

Todos nos hemos constituido como conocedores de la ley y nos saltamos renglones de los evangelios que leemos porque los hemos trillado tanto que nos lo sabemos. Ahí ya no hay preguntas.

Tenemos el corazón infartado.

Cuando las buenas noticias se constituyen en rutina, no nos hacemos pensar. En ese instante,

“Pensamos hacer”.

Tenemos la mente y el corazón ocupados con tantas cosas que vertebramos nuestra existencia en base a la experiencia anterior. Y creo que no me equivoco demasiado si afirmo que el reino de Dios está entre nosotros pero nosotros no somos causa de creencia ni para nosotros ni para los cercanos porque nos conocemos demasiado.

Configurados como los funcionarios de carrera, pensamos en hacer cosas para otros, preparamos la comida que otros comerán pero morimos de hambre porque ya no hay búsqueda. Búsqueda e ilusión se dan la mano como lo hacen el alba y la noche.

No. No es lo mismo “HACER PENSAR”, que “PENSAR HACER”.

Yo no sirvo para dar datos objetivos de todo lo que la comunidad ha recibido a partir de las preguntas que Dios ha ido colocando en cada uno de los corazones de los que allí hemos vivido y compartido. Sé que, en tanto la inocencia de una búsqueda hambrienta ha presidido nuestra vida, hemos estado “a tiro de la vida nueva”.

Todo lo demás, son tonterías.

Cuidado. La misericordia ha de presidir cada una de las palabras que nos dirijamos. No hay una sola razón para que la violencia tácita o explícita se instale en nuestras comunicaciones. Y creo que no se puede aspirar a otra cosa que no sea estar alegres. Si nuestra cultura ha hecho de nosotros gente triste, no somos causa de creencia ni para nosotros ni para los demás. Los frutos son los que nos dan a conocer. Velemos y oremos para que los frutos sean del Espíritu: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

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