CONCIENCIA

Pom, pom. Pom, pom. Estaba un poco nervioso; sentía un poco de angustia. Mi corazón latía lento pero, en ocasiones, marcaba un ritmo desacompasado. En la pantalla de la sala de espera se me aconsejaba que tenía que practicar deporte y comer de forma saludable para tener una vida feliz. “Caramba”, pensé. ¡Hay que ver cuánta gente nunca tendrá una vida feliz porque no puede comer! Luego siguieron anuncios sobre el colesterol y noticias acerca de los estupendos avances que se estaban dando en el campo del diagnóstico temprano de algunas enfermedades.

“El siguiente” sonó por el altavoz de la consulta. Entré y un señor me indicó que me sentara, escondido tras unos informes. Musitó algo a la enfermera y, sonriendo, comenzó a hablarme:

-Tiene usted una salud de hierro, señor (…) Whatsername. Después de haber analizado los resultados de la resonancia magnética y del Tac puedo afirmar sin ningún género de duda que estoy ante un claro caso de hiperplasia del lóbulo de la conciencia. Es una dolencia muy molesta porque le hace darse cuenta de cosas que, en la mayoría de la población, pasan desapercibidas. Un ejemplo, para que me entienda porque seguro que usted no me está entendiendo, es el de que va caminando por la calle y ve situaciones de injusticia y le hace cuestionarse si es algo normal o no; podría mencionar también la molesta sensación de angustia que siente cuando escucha las noticias y se siente insultado.

“… debo decir que el suyo es especialmente grave porque parece tener una predisposición congénita a la fidelidad en todas sus facetas. Por ello, se ve abocado a luchar por lo que cree y siente sin tener en cuenta que, eso, no es normal”.

-“Perdone si no le entiendo. ¿Esta angustia es porque soy un tarado?”

-“Yo no diría tanto, mi querido paciente; usted está en una encrucijada vital. O se suma al carro de la mayoría ignorante o sigue teniendo esos síntomas por lo que la gente le mira de forma rara. Yo sólo puedo aconsejarle varias vías de acción:”

-“Hay tratamientos de gran eficacia que evitan la cirugía. Existe la Omegaproteasa, también llamada la proteína final. Es una proteína sintética desarrollada en laboratorios y probada en ratas, marsupiales y reptiles, que inhibe la función de la conciencia. De ese modo usted percibirá, pero no sentirá conflicto con su vida, pudiendo vivirla sin mayores complicaciones. Y, los efectos secundarios, son mínimos: Nula interacción con su familia, aumento del yoísmo y una fuerte tendencia a la sordera. Comprendo que es difícil la decisión pero, carraspeó severamente, es mejor que la invasiva cirugía por la cual usted dejaría de tener contacto con la realidad. Usted decide.”

“Tome esta receta, de la que pagará el 95%, y pida cita abajo. Allí le asesorarán de cómo hacer los trámites…”

Pom, pom, pom, pom,… A un ritmo casi desbocado, mi corazón no sabe parar.

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4 Respuestas

  1. Pablo Morales dice:

    Es una buena manera de describir como se siente mucha gente, ¡Muy bueno Jesús¡

  2. Amparo dice:

    Mira, así me siento yo… taquicárdica perdida. Casi que mejor asumirlo, el resto de opciones no me convencen. Me gusta mucho tu blog Chito 😉 un beso

  3. vicentemorales dice:

    “… debo decir que el suyo es especialmente grave porque parece tener una predisposición congénita a la fidelidad en todas sus facetas. Por ello, se ve abocado a luchar por lo que cree y siente sin tener en cuenta que, eso, no es normal”. – See more at: http://www.chitomorales.net/#sthash.ZWRpjeN2.dpuf

  4. Alfonso dice:

    Grande el documentito. Removiendo ahí sin piedad…como si no fuera bastante con que fuera lunes!! Que tienes hermano que siempre me remueves al reflexionar. Será esa enfermedad…

    Abrazos.

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