CON LA PRUDENCIA QUE DA LA LOCURA

Escuchas muchas cosas a lo largo del día. Que si Fitch dice que somos más fiables a nivel macroeconómico, que el año en el que la población comenzará a sentir alivio será el 2014 (nadie dice a qué se refieren y en qué se traduce tal alivio), la importancia que tiene que la religión católica sea obligatoria…

No sé. Tengo dudas. Sobre todo en lo que respecta a la religión como asignatura. Yo, como yo que soy, pienso que la religión, más que aprenderla, hay que vivirla; y eso, en un par de horas a la semana, como que no. Por ello me resulta chocante que tales y cuales se dediquen a opinar sobre la importancia que tiene la religión como asignatura dentro del complejo organigrama educativo de nuestros estudiantes.

A vueltas con lo de vivirla, a mi me parece, lo tendrían que hacer en sus casas y en los lugares de culto con los padres. De ese modo, ellos verían la coherencia de lo aprendido de palabra con lo aprendido de obra. Pero volvemos a dar en hueso. Llegamos al gran problema de las madres: Los padres. Perdón: De las madres Y los padres: La coherencia. Como ejemplo gráfico puedo poner el de aquel padre de familia que manda a los hijos a misa mientras él hace cosas propias de los padres. No entraré en detalles. Como todos sabemos, los padres tienen cosas muy importantes que hacer todos los domingos a la hora de ir a misa. Y esto trae consigo un conflicto a nivel profundo: Si es tan importante, ¿Porqué mi padre no va a misa?

No va por la misma razón que intenta que sus hijos vayan a un colegio religioso concertado. Para que allí les enseñen las cosas importantes de la vida como la disciplina y el trabajo constante. Tras enormes esfuerzos, consiguen meter a los hijos y, si era de misa y rosario diario, ni me acuerdo de ellos a partir de firmar la matrícula.

Si quieres encontrar gente que escupa sapos y culebras cuando habla de religión, en su gran mayoría, son los alumnos de colegios religiosos. Salvo honrosas excepciones, es la norma de obligado cumplimiento. No es extraño. No se ama por decreto ni se cree por deber. Se ama y se cree por opción: Libre y voluntariamente.

Por ello, creo que nuestros políticos se tendrían que dedicar a gobernar, que es dirigir un país para bien de todos sus habitantes. Que no se dediquen a quitar contenido a la palabra educación para mayor gloria de los que quieren hacer del vulgo una masa incapaz de tener criterio. Que se dejen de leyes de educación y sean ejemplo para todos de honradez y trabajo digno. De ese modo, serán modelos que podrán ser seguidos y no lo que son ahora: Casta que se ríe con sus actos de las desgracias de sus conciudadanos.

Y que nuestros hermanos ordenados sean ministros. Esto es: Los menores, los que sirven al pueblo porque son, el pueblo, los hijos que se sienten indignos de acercarse al padre porque sus sacristanes se han dedicado a alejar, cada vez más, al Emmanuel, al dios con nosotros. Que se dejen de tonterías, de beatificar muertos y se dediquen a dignificar la vida de los vivos.

Los vivos, los vivos son los que te alaban. Que la tortícolis que padecen por mirar ejemplos pretéritos se cambie por la ilusión de hacer camino, con todos los hijos de Dios, al andar con la misericordia de quien cree en el todo lo puede.

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