GUETOS

Ahora. Ahora que el mundo se conceptúa como cosa global. En este preciso instante en el que todas las fronteras no existen. No: No existen. Y lo afirmo porque no las hay ni física, ni ideológica ni, sobre todo, económicamente. En el presente, donde el pez grande se come al pequeño y deja las sobras del cadáver donde lo cazó, no hay muro de contención para la brutalidad en todos los sentidos. La coexistencia de muchos mundos que se apisonan como pueden para prevalecer un efímero instante…

En el escenario descrito, parece anacrónico, pero se multiplican los guetos: “Situación o condición marginal en que vive un pueblo, una clase social o un grupo de personas” Y me podréis decir que eso no es cierto. Pero cada vez más, en una sociedad desequilibrada en la que coexisten la belleza y la fealdad (antagonismos naturales propios de una realidad imperfecta), se le cambian los significantes a los significados, pretendiendo dotarlos de una nueva perspectiva que los haga más digeribles. A la fealdad se la podría denominar, no sé, belleza transgénica y a la belleza, bondad visual: Cualquier estupidez que se le ocurra a un listillo para vender de nuevo la felicidad envasada a corto plazo.

Pero estaba hablando de guetos. Esos lugares en los que determinados grupos se hacinan y se hacen fuertes desde una ideología incontestada desde dentro. Los fieles se aferran al ideario como si de una verdad se tratara. Y yo tengo que disentir:

Todo grupo que se hace fuerte en contra de todo es sospechoso: A nivel religioso y a nivel político. Huelen. Porque te apartan de una realidad de muchos para hacerte fuerte en la de unos pocos; Hacen que la justicia para ti sea injusticia para el resto. Reformulo: Cuando la justicia para ti no tiene en cuenta la justicia necesaria para todos en cuanto que debe aportar dignidad sin distinción. Sin cláusulas ni letra pequeña.

Guetos en los que no hay propósito de enmienda ni crítica porque eso quitaría todo el sentido a actos que nunca debieron ocurrir. Que hacen héroes a los que crearon huérfanos; Desmemoriados a los que empobrecieron a sus conciudadanos; faltos de escrúpulos a los que debieron ser pastores.

Así, patológicamente ausentes, los guetos se sienten licitados por aquellos que no son capaces de hacer autocrítica. Los que nunca pedirán perdón por el dolor causado. Los incapaces de perdonar porque la rabia les consume a causa de la tristeza de lo incomprensible. Guetos que crean guetos, que crean guetos,…

Hoy me ahoga el llanto pensando en todas las excusas que hacen una muerte necesaria. Me angustia la idea por la que hay dolores en nuestra tierra que hacen posible que algunos vivamos de puta madre.

Por eso, parafraseando al poeta, “abierto al aire”, grito con un silencio respetuoso, lucho con una paz serena, recuerdo con conciencia y sin amnesia, para que no vuelvan los fantasmas que hacen taifas al único pueblo digno: La Humanidad.

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1 respuesta

  1. Iñaki dice:

    Interesante reflexión sobre las colectividades cerradas que ponen muros a la empatía. Trae al pensamiento la parábola del samaritano.

    Te envío un vínculo, http://www.asamblearedescristianas.net/ , a una web de información sobre la IV Asamblea de Redes Cristianas, que me parece que será un foro de reflexión de tu gusto, quizá ya estés al tanto. Me parece que he tardado demasiado en escribirte sobre el evento porque ya lo tenemos encima.

    Saludos.

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