FEA

Recuerdo un chascarrillo que me contaron de pequeño en el que se me describía como las damas de alta alcurnia, en la antigüedad, se hacían acompañar en los actos públicos de una mona o, en su defecto, de una enana o de una señora fea. Y lo hacían para que, en la comparación, ella saliera ganando. Aunque la señora fuera más fea que pegarle a un padre, siempre sería más bella que la acompañante.

En honor a la verdad, no he podido confirmar tal práctica, pero me parece que es muy posible que eso ocurriera.

Y ocurre. Hoy en día algunos próceres se hacen acompañar de señores que les hacen parecer buenos. De ese modo, la gente repara en lo feo que es el otro y suaviza su percepción a la hora de evaluar la incompetencia del primero.

Bueno. Vale. Quizá me haya pasado muy poco en mi apreciación sobre el hecho en sí. No llamaré incompetente al primero. Diré que sirve muy bien a su amo. Y su amo le dice que tiene que vender a plazos todos los logros sociales que trajo consigo la democracia, con errores, pero con muchos aciertos que hicieron pensar que era posible una sociedad sostenible desde la honradez. La sociedad del bienestar trae consigo muchas lagunas: Pero intenta tener en cuenta todos los miembros de la comunidad. O quizá yo sea un estúpido que cree que el gobierno del pueblo, δημοκρατία, es el menos malo de los modos de gobernar.

Pero no se me olvida la fea. Mientras que mi presidente lo es de los que más tienen, su ministro de educación, padre de la Lomce, es la mona del cuento. Es mucho más feo, mucho más malo, esparring de nuestro gobierno, para que los demás parezcan más buenos, menos malos: Más guapos.

Al final, no existe la comparación con alguien mejor. Bajamos el listón hasta la ramplonería y el mal gusto. De ese modo y amparados en la amnesia posterior, los gobiernos, de cualquier signo, perros con distinto collar, siguen importando monas de lo profundo de la selva del mal gusto: Nadie reconocerá que hubo errores. Sólo que hubo una sana intención de gobernar para los mercados y que, lamentablemente, tuvieron que pagar los de siempre.

La sonrisa de los monos siempre es fea: Excesiva e insultante cuando la ves en la de nuestra clase dirigente.

También te podría gustar...

4 Respuestas

  1. Alfonso Moreno dice:

    Madre mia Morales…Que bien dicho está. Porque el ministro es feo si…pero las fealdades del resto se nos olvidan. Una vez mas sobrecogido por lo que dices y sobre todo por el com. SALUD!

  2. Alfonso Moreno dice:

    Sobrecogido por el como queria decir.

  3. Daniel dice:

    Me encanta la desfiltrada percepción de la realidad que tienes, hermano. Ojos para ver y lengua para narrar, sin más. Fantástico trabajo. Gracias.

  4. Francisco dice:

    Los árboles no te dejan ver el bosque… es otra aplicación ingeniosa del dicho. Lo malo es que el bosque que tapan determinados arbustuchos lo deseable sería no tener ni que vislumbrarlos. Me gusta cómo lo expresas y cómo lo concluyes, aunque afinando mucho, a veces por no mirar ni a la mona, ni a la fea, miramos para otro lado…Gracias, Chito!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *